¿Cómo se puede dar cuenta un padre o una madre de que está amando demasiado? Psicólogos Bilbao te explica cómo darse cuenta.

28.06.2012

Todos somos miembros de una familia. Estamos vinculados a ella a través de vínculos de amor y de sangre, pero por encima de todo esto existe y destaca una realidad que en ocasiones muestra los hechos más dolorosos que se dan dentro de la familia.

Según la teoría Sistémica, cada familia es un sistema de partes interrelacionadas entre sí donde cada parte cumple una función para otra. Cada miembro de la familia tiene una influencia específica en todo el sistema, siendo la búsqueda del equilibrio una constante permanente.
Una relación tóxica es aquella donde una, o las dos personas, sufren más de lo que gozan, o se desgastan más de lo que crece. Las más injustas son aquellas relaciones tóxicas entre padres e hijos, por ser las más desiguales. Entendamos por tóxico tanto el que me hagan daño como el que me hagan exceso de bien porque es tan tóxico lo uno como lo otro. Si a una planta la dejas de regar se muere, y si la riegas en exceso también. Una persona extremadamente condescendiente, que no te da tu espacio, te limita y te cohíbe, abrumando con su amor, es absolutamente tóxica.
Este tipo de toxicidad es más común en la relación entre padres e hijos. El niño no puede hacer nada porque el padre (o la madre) es la ley, el proveedor. Generalmente los niños somatizan estos problemas llegando a enfermarse. Aquí entran aquellos niños que tienen problemas con los esfínteres, alteraciones de sueño, trastornos alimenticios, que rinden mal en colegio, tienen pésimas habilidades sociales y que incluso llegan al llamado bullying, ya sea como agresores o como agredidos, debido a la toxicidad que tienen en la relación con sus padres. Cualquiera de estos síntomas debe llamar la atención de los progenitores.
¿Cómo se puede dar cuenta un padre o una madre de que está amando demasiado? Si vemos que nuestro hijo no está creciendo de forma adecuada, tanto física, intelectual como espiritualmente, debería llamarnos la atención porque somos los proveedores de ese niño en todos los niveles. El problema de las madres sobre todo, es que las mujeres basamos nuestra autoestima en ser necesitadas, mientras tenemos alguien que nos necesita, esa persona nos equilibra. En las relaciones tóxicas tiene que haber el que necesita y el que da, y ambos se complementan perfectamente. Para que la rueda deje de girar se tiene que quitar una de las partes: o se corre aquel que necesita, o aquel que da, si esto no sucede la relación seguirá funcionando así. Las mujeres cifran mucho su valor en ser necesitadas, lo que es un gran error.
Este error nace de una baja autoestima, nosotros tenemos el concepto de si, o de autoestima, que se va generando en base a la palabra. Los primeros en emitir palabra autorizada son los padres que dicen si eres lindo, feo, tonto, bueno, etc., luego están los maestros y los pares, amigos, etc. Todos ellos van armando un concepto de lo que supuestamente uno es. Se puede seguir viviendo en esa idea si es que uno no se detiene a renegociar esas creencias, donde generalmente las que más cuestan validar son las limitantes. Este momento de renegociar se da cuando uno nota la incomodidad de cosas que no funcionan, y que pasan recurrentemente.
El mayor error que un padre (o una madre) puede cometer es no ver a su hijo, no captar sus fortalezas y debilidades y no entender que no hay una fórmula en la cual pueda encajar a todos sus hijos, si no que cada uno es un mundo diferente.


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