Flores de Bach: vibraciones de salud

19.09.2010

Desde nuestro Gabinete de Psicología Psicólogos en Bilbao queremos ofreceros un resumen de las Esencias Florales del Doctor Bach.
Para nosotras son elementos muy importantes en nuestro hacer terapéutico.
Las esencias florales -E.F.- son desde hace muchísimo tiempo utilizadas para la salud y la sanación de nuestros cuerpos con mucha eficacia. Desde civilizaciones muy antiguas, los sanadores recogían el rocío de las flores para tratar desequilibrios emocionales y mentales en sus pacientes.

La mayor parte de las civilizaciones aborígenes las utilizaban para sanar y para realizar rituales y ceremonias. Hombres sabios y sanadores como Hipócrates, Paracelso, Hahnemann, Bach -descubridor de las esencias de Inglaterra- y en la actualidad Ian White -descubridor austrialano de las esencias del Bush-, han llegado al acuerdo de que la buena salud, la felicidad y la abundancia son el resultado de una armonía mental, emocional y espiritual.

Los estudiosos del sistema coinciden en que se trata de una terapia vibracional, o energética. Las E.F. son “extractos sutiles líquidos” de los que ingerimos el “patrón energético vibracional” de las flores, que contienen las propiedades curativas que armonizan nuestras emociones.

Las esencias trabajan sobre el sistema límbico en el cerebro, que se relaciona con las emociones -a nivel de neuropéptidos-. Las E.F. armonizan los desequilibrios producidos por nuestros deseos y fuerzas conscientes e inconscientes, potenciando las virtudes opuestas a estados emocionales disarmónicos que causan sufrimiento -estrés, miedo, incertidumbre-, permitiendo equilibrar y mantener una apreciación más armónica, actuando en las causas profundas y sutiles de los conflictos humanos.

Actúan no sólo sobre los estados emocionales del ser humano, sino también en los animales y las plantas. El agente curativo de las esencias actúa sobre las causas y no sobre los efectos, corrigiendo el desequilibrio emocional en el campo energético.

Pueden usarse sin riesgo, ya que no tienen acción bioquímica o principio activo, por lo que no son posibles sobredosis, efectos secundarios o dependencias. Son remedios vibracionales, no son medicamentos y no interactúan con ellos.

Pueden usarse a cualquier edad, siendo especialmente eficaces en niños. Pueden asociarse a otros tratamientos, ya que potencian el proceso de curación, y en casos de procesos incurables, aportan sosiego y paz interior. Sin embargo, no es necesario presentar una “enfermedad” para ingerir las E.F., ya que éstas al equilibrar nuestras emociones, nos permiten mejorar nuestro nivel de energías, de bienestar, de armonía interior y con los demás, aportándonos un estado de mayor felicidad.
Filosofía de la terapia floral
Dentro de este modelo, la enfermedad es el resultado de un desequilibrio emocional, que se produce en el campo energético del ser vivo, que de persistir, llega al cuerpo físico. Existe salud cuando hay una integración perfecta entre el alma, el cuerpo y la mente.

Las esencias nos ayudan a equilibrar las frecuencias fuera de balance para superar y corregir actitudes desacertadas de vida, para comprender el verdadero sentido de la enfermedad; entendiéndola como una manifestación de la naturaleza humana, que expresa simbólicamente el origen del defecto, que es causa y origen de un dolor actual o anterior.

Desde esta perspectiva, la gran mayoría de las causas de las enfermedades son explicadas por emociones reprimidas. De esta manera, al trabajar la emoción correspondiente, el síntoma desaparece.

Desde 1976, la O.M.S. incorpora programas sobre métodos naturales de salud recomendando las E.F. y destacando su valor preventivo y complementario.

En la terapia floral se identifican todas aquellas emociones, pensamientos y creencias negativas que han bloqueado el normal flujo de energía hacia los órganos de nuestro cuerpo físico, con la finalidad de reconocerlas, tratarlas de manera consciente y transmutarlas a su polo positivo, para así permitir que la energía se mueva armónicamente.

El Dr. Bach describió 38 remedios florales, que están dirigidos a estados emocionales universales que pueden originar una enfermedad física, y por los que todos los seres humanos podemos pasar en algún momento. Cada uno de los estados emocionales tiene un aspecto positivo y otro negativo.

Las condiciones negativas son las verdaderas causas de los padecimientos y las esencias desarrollan el estado positivo de energía que nos ayuda a retornar al equilibrio. Así por ejemplo, las esencias aportan esperanza en la desesperación, calma en la ansiedad, coraje ante el miedo, claridad en la confusión, consuelo en las pérdidas, fortaleza frente a la adversidad, confianza en la incertidumbre, respeto por la vida y una mayor comprensión de los acontecimientos y procesos afectivos.

Mecanismo de acción y efecto de las flores
Cada bloqueo o ruptura en los circuitos de energía se convierte en un desequilibrio emocional, que si perdura, da lugar a manifestaciones patológicas orgánicas. Cada flor, actuaría desbloqueando esas lesiones, disminuyendo su acción, a medida que el equilibrio se recupera.

Estos medicamentos actúan por acción física y no química, por lo que los efectos que una persona puede sentir, derivan de la estructura de la persona. Esto explica por qué cuando se prescribe erróneamente una esencia, no daña, ya que la vibración de la flor no actúa si la emoción correspondiente está en equilibrio.

Esto hace del sistema Bach uno de los pocos sistemas terapéuticos que puede ser usado por personas que no son médicos y permite la automedicación. La verificación de la acción de las flores es por respuesta clínica. Todo cambio de tipo patológico que se observe no se debe a la acción directa del medicamento, sino a movilizaciones del organismo en su proceso curativo.

Basta observar sus efectos en animales y plantas para darse cuenta de que no es la sugestión lo que está actuando. Su efecto es tan suave, que el paciente mejora y no atribuye la mejoría al medicamento. Un efecto que puede observarse es la percatación acerca de los propios procesos psíquicos, lo que ocurre espontáneamente y lleva a la persona a un cambio de su conducta. Por medio de la reflexión, debemos detectar los rasgos a modificar y luego ejercer en acciones concretas la virtud contraria, que nos llevará a la armonía y por ende, a la curación.

Aplicación de los remedios florales
La experiencia muestra que todos los cuadros psiquiátricos son posibles de ser tratados con E.F., aunque no en todos pueda usarse como única medicina.

Los casos agudos o leves son los que más se benefician. Los casos crónicos, como en todas las medicinas, requieren un tratamiento prolongado, ya que lo que en mucho tiempo se forma, necesita tiempo para modificarse; y en estos casos, se requiere paciencia y constancia. Se puede pensar que en casos agudos es muy tarde para actuar sobre el campo energético del paciente, pero se puede modificar la actitud frente a la enfermedad e incluso detenerla.

En el área de la salud mental la asociación más común es con la psicoterapia. Su utilidad está en que al actuar en el plano energético, provocan modificaciones que aportan material muy valioso para la tarea psicoterapéutica.

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