Lección de ira por Psicólogos Bilbao.

02.08.2010

Berry Berenson Perkins, esposa del fallecido Anthony Perkins es una mujer muy conocida por uno de los autores de este libro, “Lecciones de Vida”. Cuando en Psicólogos en Bilbao leímos y compartimos este libro, nos pareció interesante el relato que ella contaba sobre la ira.
Desde nuestro Gabinete de Psicología Psicólogos en Bilbao, queremos compartirlo para que vosotros también podáis opinar sobre ello.

Uno se siente muy cómodo como una mujer como Berry, con su simpatía, calidez y estilo. Sin embargo, bajo esta suave apariencia, se oculta cantidad de dolor. Afortunadamente tiene el valor de enfrentarse a toda la ira que se oculta bajo su ser. Ella nunca lo había hecho público, pero cuando supo que se estaba escribiendo este libro, comentó: “Quiero compartir esto con porque creo que puede ayudar a otros”. Y este es su relato.
“Todos se enfrentan al dolor de diferentes maneras. Lo más importante es hablar de ello y encontrar formas de expresar la ira. Muchas personas dicen: “Supérala de una vez”, o “Enfrentarte a la ira”, pero ellas no han pasado lo mismo que uno. Como alguien que ha pasado por ello, puedo asegurar que es una de las cosas más difíciles que he tenido que hacer en mi vida. Tuve que encarar la realidad de que sentía ira todo el tiempo. La ira de saber que no había alguien a mi lado para ayudarme a terminar de educar a mis hijos. Ira porque tenía que enfrentarme sola cuando antes tenía a alguien que lo hacía junto a mí. Ahora sé que estaba muy enfadad con Tony por habernos dejado. Pero era una ira oculta. Me sentía llena de ira y no sabía por qué. Me di cuenta de que la exteriorizaba rompiendo platos o haciéndome daño a mí misma. Espero en que llegue el día en que la haya sacado completamente. Creo que cuanto más se enfrenta uno a la propia ira, más fácilmente saldrá. Le he escrito cartas a Tony y he trabajado mucho para canalizarla y expresarla. También es importante sacar los buenos sentimientos que uno tiene hacia esa persona, para poder compensar la ira y no sentirse enfadado todo el tiempo. Después de su muerte estábamos conmocionados y confusos. Reprimimos nuestra ira que se convirtió en depresión. Yo lo amaba mucho y no quería culparlo para nada, pero no podía evitarlo.
He aprendido muchas lecciones de ira. He comprendido que nunca había estado en contacto con mi ira. La mayor parte de las parejas experimentan rabia de vez en cuando. Nosotros nunca tuvimos discusiones violentas: dentro de la familia las evitábamos. Nunca quisimos decir cosas desagradables que pudiesen herir a la otra persona. Fuimos amables el uno con el otro. Evitábamos todos los temas que podían producir ira. Pero cuesta perdonar cuando uno no se ha enfrentado a la propia ira. Cuanta más ira se pueda liberar, más perdón se encuentra”.


Lecciones de Vida.


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