Psicólogos Bilbao comparte con vosotros los cinco motivos principales por los que los demás se alejan de nosotros.

28.08.2018

Psicólogos Bilbao comparte con vosotros los cinco motivos principales por los que los demás se alejan de nosotros.

Son los siguientes:


1. Ser celoso.

En el ámbito social muchas veces los celos se entienden como una muestra de que los demás nos importan, sin embargo, solo hallaremos en ellos frustración y malestar. Generan sentimientos de envidia, obsesión o control que de manera inconsciente e involuntaria se manifiestan y proyectan a los demás, lo que puede hacer que huyan de nosotros.

Para combatirlos tenemos que aprender a valorar nuestras fortalezas y virtudes, así como las cosas buenas que nos suceden. "Hay que evitar compararse con los demás".

2. Necesitar constantes halagos.

La expresión 'a quién le amarga un dulce' es aplicable a cualquier halago o lisonja que recibimos de los que nos rodean. Pero cuidado porque, si nuestra autoestima depende de la validación constante por parte de los demás, se volverá en nuestra contra. Ser adicto a los cumplidos, también puede enturbiar sus amistades. No es el cometido de las personas que nos rodean estar motivando y alimentando nuestro ego ya que cada uno es único e irrepetible y no tenemos por qué contentar en todo momento a todos, sino solo a nosotros mismos.

Saber querernos a nosotros mismos es la clave. Esto tampoco quiere decir que debamos volvernos vanidosos o egocéntricos, solo que seamos conscientes de que la forma en la que nos ven los demás tan solo es una muestra de realidad que no siempre es acertada.

3. No aceptar críticas constructivas.

A nadie le satisface que le resalten los fallos, pero de vez en cuando no está de más que nos los recuerden. Sin embargo, no debemos confundirlo con la actitud de aquellas personas que solo ven lo malo, puesto que esto puede resultar negativo para el crecimiento personal. Reconocer nuestros defectos es una fortaleza que genera autoestima y nos ayuda a poner en marcha mecanismos para superarlos. Si no aprendemos a aceptar los comentarios negativos, nunca intentaremos superar y eliminar nuestros handicaps.

4. Ser una víctima constante y ponerse siempre en lo peor.

Adquirir este papel para dar lástima o generar compasión funcionará durante poco tiempo. Todos queremos estar con personas alegres y felices. Esto no quiere decir que nunca pueda compartir las malas rachas o las cosas negativas con el entorno. No obstante, si abrazamos la negatividad como filosofía y el victimismo como actitud ante la vida, los demás huirán de nosotros. No podemos atribuir al exterior o al destino todo lo malo que nos sucede, pues determinadas variables están a nuestro alcance y debemos ser conscientes de que muchas de las cosas que nos ocurren son consecuencia de nuestros pensamientos y acciones. Solo una actitud positiva podrá ayudarnos y también hará que los demás confíen en nosotros.

5. Ser muy sincero, aunque nadie haya pedido opinión.

Diseminar nuestra opinión sobre cualquier tema sin que nadie lo pida —por ejemplo, lo horroroso que es el pantalón de su amigo o los pelos que lleva su compañero de trabajo—, nos convertirán en seres odiosos.

Lo que se conoce como "no tener filtro", que viene a ser realizar juicios gratuitos a diestro y siniestro, puede dañar a los que nos rodean o hacerlos sentir incómodos. En general, hablar de más no es una cualidad alabada socialmente. No se puede decir lo primero que se nos pasa por la cabeza ni juzgar a las personas a la ligera sin pensar en que podemos ofender. Hay que aprender a ser más prudente, respetuoso y empático.



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