Psicólogos Bilbao comparte las principales características del enfado en la relación de pareja.

15.05.2019

Psicólogos Bilbao comparte las principales características del enfado en la relación de pareja.

Muchas parejas viven en situación crónica de enfado. Cuando no lo está un miembro, lo está el otro, o incluso los dos miembros de la pareja. Ese enfado puede llegar hasta la ira. Incluso ya no les deja disfrutar de la vida y no ven la manera, de dejarlo a un lado. El grado de enfado al que han llegado, es más fuerte que su voluntad de solucionarlo. Incluso no saben cómo hacerlo.

Qué fácil es enfadarse y qué difícil desenfadarse, sobre todo cuando el orgullo o el mal llamado amor propio, están dentro de las personas.

Del enfado a la ira y al odio, hay un pequeño paso, que suele llegar cuando al enfado, sin ponerle remedio, se le deja que vaya creciendo.

Es muy duro y altamente frustrante, entrar en el hogar y encontrarse que ambos están enfadados, el uno con el otro. Que se ningunean, menosprecian e ignoran, sin tenerse la más mínima consideración, para nada. Si como cónyuges sufren, ni qué decir tiene lo que les pasa a sus hijos. Y a lo mejor es porque no se quiere, se sabe o se puede dialogar las diferencias debido al alto grado de enfado o mutuo desprecio.

Se suele estar enfadado por un conjunto de problemas, pendientes de negociar y resolver:

· La administración del dinero.

· Los problemas del trabajo.

· Las relaciones íntimas personales.

· La forma de educar a los hijos y su comportamiento.

· Las relaciones con los suegros y las familias extendidas.

· Las tareas de la casa.

Pero el mayor enfado es por la desconexión que tienen entre ambos, al no sentir que el otro se preocupa, de cómo me siento yo en la vida y especialmente, dentro del núcleo familiar. Parece que toda la carga de la familia, está sobre mis espaldas.

El enfado empieza produciendo desconexión, miedo y ansiedad, al ver que se puede derrumbar todo lo que se había construido entre los dos. Sin haber llegado todavía a la ira, que es uno de los finales predecibles.

En los enfados, suele desaparecer su verdadero motivo y empiezan a aparecer, emociones o conceptos antiguos y modernos, que estaban escondidos o retenidos voluntariamente, en la mente de los cónyuges. No siempre relacionados con los motivos del enfado.

En los momentos álgidos de los enfados, es muy importante hacer una tregua, para intentar identificar cuáles son los motivos, verdaderos o falsos, que han origina el enfado. Si se consigue esa tregua, es muy probables que los cónyuges puedan llegar a un pacto de entendimiento, de dejar atrás las cosas que les han enfadado y enfocarse, en las que les unen y les hacen felices.

Dar el primer paso para la tregua no es difícil, es cuestión de tener el dominio mental, para por amor al cónyuge, quererlo hacer. También es cuestión de identificar serenamente, lo que gana y lo que pierde cada uno de los cónyuges, si siguen enfadados. Aunque nada más sea por intentar salir del infierno en vida, en los que se suelen convertir algunos enfados.

Es imposible hacer planes para el futuro, si se está enfadado. La mente y la razón están embotadas, para aceptar sugerencias. Mientras no haya una firme voluntad de suprimir el enfado, cualquier idea que llegue al dialogo o a una hipotética mesa de negociaciones, es inmediatamente rechazada, incluso antes de analizarla.

Cuando los cónyuges están enfadados, por sus cosas personales, o tienen resquemores o problemas sin resolver, como pareja o como padres, no pueden discernir cuál es el motivo de su enfado. Solamente saben que están enfadados. Incluso muchas veces, no caen en la cuenta que su enfado, es como un infierno para las relaciones con su cónyuge o sus hijos.

Los cónyuges deben tener la mente bien equilibrada, para que cuando estén en situaciones difíciles, sepan cómo sobrellevarlas, sin recurrir al enfado. En este punto es donde una eficaz terapia de pareja puede resultar de gran ayuda.

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