Psicólogos Bilbao enfatiza la importancia de las relaciones de pareja en el crecimiento personal.

13.11.2018

Es evidente que los seres humanos tenemos una potente necesidad de todo tipo de relaciones: formar parte de la comunidad, trabajar con los demás, tener relaciones íntimas. Las relaciones también son importantes porque los otros nos sirven de espejos, reflejan nuestras cualidades suprimidas y estimulan el crecimiento personal.

A las personas nos interesa en especial una concreta clase de relación: el amor romántico. Buscamos pareja, necesitamos relaciones íntimas. Hay auténtica necesidad de estar con alguien, así como la hay de estar solo. No obstante, cuando buscamos relaciones de forma compulsiva impedimos que se desarrolle una relación de forma integrada. Buscamos una relación pensando que será la solución para nuestro infortunio. Nos hacemos dependientes de la relación aun cuando no llegue a ser lo que esperábamos de ella.

No obstante; si nuestra necesidad de relación se integra, la autonomía queda equilibrada con la vinculación. No hay ninguna compulsividad y apreciamos tanto el tiempo que pasamos solos como el que estamos acompañados.

Debemos utilizar nuestras relaciones de pareja como vehículo para el crecimiento personal. Si se utiliza una relación personal para que le ayude a ir identificando aquello a que se es adicto, ésta se convierte en un poderosísimo vehículo para el crecimiento. Sin embargo, si inculpa al otro, no se produce crecimiento y la relación se colapsa.

No olvidemos que la vida sirve de hecho es para aprender.
Psicólogos Bilbao enfatiza la importancia de las relaciones de pareja en el crecimiento personal.

No hay relación «perfecta» porque nosotros no somos perfectos. La relación sirve de espejo de nuestras imperfecciones.

Es importante tomar conciencia de sus reacciones y responsabilizarse de ellas y aceptar el dolor sin resistencia ni inculpación. De este modo se producirá la transformación. La otra persona percibirá, sin excepción, que usted ha cambiado, y cambiará a su vez. No hay necesidad de pelear, de discutir, de explicar, de argumentar ni de persuadir. Todo esto es contraproducente, porque se pierde incluso cuando se gana.
Podemos concluir afirmando que si desea una relación feliz va a tener que abandonar algo: su insistencia en tener razón. Cada vez que insiste en tener razón, lo que comunica indirectamente a su pareja es que el otro está equivocado; aparte de la culpabilización que proyecta sobre el otro.

El conflicto es inevitable. Pero el problema no radica en el conflicto porque si lo manejamos con efectividad, las dificultades incluso pueden unir más a dos personas. De hecho, es imposible una intimidad real entre dos personas cuando nunca hay conflicto. Lo que realmente desgarra a las parejas es la culpa o la insistencia en tener razón y demostrar al otro está equivocado. Esta tendencia es muy fuerte en el ser humano; por ese motivo resulta muy interesante tomarse un minuto para recapacitar y hacerse las siguientes preguntas:

¿Me ha servido en alguna ocasión para aliviar el conflicto culpabilizar a mi pareja e insistir en tener razón o simplemente sirvió para alejarla más? ¿Qué ha sucedido cuando mi pareja me culpabilizó a mí? ¿Consiguió eso que tuviera más ganas de cooperar con mi pareja y acercarme a ella?


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