Psicólogos Bilbao explica cómo reconocer el estrés en niños y adolescentes.

31.03.2019

Psicólogos Bilbao explica cómo reconocer el estrés en niños y adolescentes.

Los jóvenes de todas las edades, y especialmente los más pequeños, pueden tener dificultades a la hora de reconocer y verbalizar que están experimentando estrés.

No obstante, sí se pueden observar ciertos cambios en el comportamiento: pueden manifestar irritabilidad y mal humor, dejar de realizar actividades con las que solían disfrutar, expresar preocupaciones continuamente, quejarse en exceso del colegio, llorar, mostrar reacciones de miedo desproporcionadas, aferrarse a un padre o profesor, problemas de sueño (dormir demasiado o muy poco) y en la alimentación (comer en exceso o muy poco).

Durante la adolescencia, el grupo de iguales incrementa su relevancia, teniendo más confianza y pasando más tiempo con ellos que con la familia; partiendo de esta realidad, cuando un adolescente evita significativamente a sus padres, expresa una hostilidad excesiva hacia algún miembro de la familia o se distancia de sus amigos en favor de un nuevo grupo de amistades, podría ser indicativo de estrés.

Algunos síntomas físicos de malestar pueden ser secundarios a una situación de estrés: si un niño o un adolescente se queja constantemente de dolor de estómago o de cabeza (cuando el médico de Atención Primaria ha descartado cualquier causa física que los ocasione), o si estas quejas aumentan en determinadas situaciones (por ejemplo, antes de un examen), podría estar experimentando un nivel significativo de estrés.

En ocasiones, los niños y adolescentes pueden comportarse de modo habitual en casa, pero de una manera inusual en otros entornos. Es fundamental que los padres se coordinen con el personal educativo y otros padres de amigos y compañeros para conocer cualquier fuente de preocupación de sus hijos y saber cómo actúan en diferentes contextos.

Como los niños a menudo no están familiarizados con la palabra estrés y su significado, pueden expresar sentimientos de angustia a través de otras palabras como "preocupado", "confundido", "molesto" y "enfadado". Los niños y adolescentes también pueden expresar sentimientos de estrés cuando expresan cosas negativas sobre ellos mismos, los demás o el mundo que los rodea (por ejemplo, "a nadie le gusto", "soy estúpido", "nada es divertido"). Es importante que los padres escuchen estas palabras y declaraciones y traten de interpretar por qué su hijo o hija las está diciendo y si podrían ser un indicio de estrés.

En caso de detectar posibles síntomas de estrés, se recomienda acudir a un psicólogo, al ser un profesional debidamente cualificado para ayudar a las personas a identificar los problemas y desarrollar estrategias eficaces para afrontar las situaciones que generan estrés.

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