Psicólogos Bilbao, gabinete psicológico especializado en el duelo, explica la relación existente entre la muerte de un ser querido y la enfermedad.

04.01.2018

Psicólogos Bilbao, gabinete psicológico especializado en el duelo, explica la relación existente entre la muerte de un ser querido y la enfermedad.

Muchas veces oímos “se ha muerto de pena”, o “al poquito tiempo de morirse su pareja, cayó enfermo y no levanta cabeza”.

La pérdida de la persona amada genera estrés desmesurado y agotamiento físico y emocional intenso, con ramificaciones orgánicas y psíquicas. En la Escala de Estrés –Holmes y Rahe, 1967-, la muerte de un ser querido figura como el evento que más estragos produce en los humanos.

Al menos cinco factores intervienen para producir un mayor riesgo de enfermar como consecuencia de la muerte de una persona:

1. –Aumento súbito de las catecolaminas –adrenalina y noradrenalina- y de cortisol como consecuencia de la reacción de estrés agudo. Estamos ante la presencia de un “trastorno hormonal” transitorio.


2. –Cambios en los hábitos de salud del superviviente, que abandona las rutinas previas.


3. –Negligencia para prestar atención a los signos precoces.


4. –Manejo inapropiado o descuido de las dolencias anteriores.


5. –Ausencia del cuidado que solía ser provisto al fallecido.

Hay un incremento en la frecuencia de complicaciones por enfermedades cardiovasculares y digestivas, y mayor frecuencia de eventos infecciosos, accidentes, cirrosis, suicidios y trastornos psiquiátricos como ansiedad y depresión; aumento del consumo de tabaco, alcohol, drogas y fármacos tranquilizantes por automedicación.

Por eso es importante la vigilancia médica de las personas en duelo, especialmente los mayores de 60 años y de las personas con enfermedades previas a la pérdida. De ahí la necesidad de acudir al médico con mayor frecuencia especialmente durante el primer y segundo año de acaecida la muerte.



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