Psicólogos Bilbao, gabinete psicológico especializado en terapia de adulto, detalla las principales características de una persona perfeccionista.

28.04.2021

Psicólogos Bilbao, gabinete psicológico especializado en terapia de adulto, detalla las principales características de una persona perfeccionista. No olvidar que el perfeccionismo genera ansiedad y baja autoestima en muchas ocasiones.

Son las siguientes:

1. Pierdes de vista el objetivo principal.

Para una persona perfeccionista, obtener un resultado impecable es esencial. Por ello, suelen pasar una cantidad desproporcionada de tiempo puliendo, matizando y revisando cada detalle de las tareas que realizan.

Una tarea laboral, un proyecto personal o incluso un simple email pueden ser revisados una y otra vez en busca de un resultado aún más óptimo. De este modo, es posible que incluso se pierda de vista el objetivo principal: cumplir con el plazo pactado con la empresa, disfrutar o realizar una comunicación.

2. Error es sinónimo de fracaso.

Ninguna persona es infalible, todos cometemos errores en ocasiones y es lícito fallar y aprender de la experiencia. No obstante, la persona perfeccionista posee un pensamiento dicotómico en el que todo se percibe como blanco o negro.

De este modo, cometer un error significa haber fracasado por completo y es motivo de vergüenza y castigo. Se trata, en definitiva, de personas muy autocríticas y generalmente implacables consigo mismas.

3. Procrastinación.

Procrastinar consiste en aplazar las tareas y obligaciones pendientes e invertir el tiempo en actividades agradables, pero improductivas. No se trata únicamente de pereza, sino de que este hábito está muy relacionado con el miedo a no ser capaz de sacar adelante la tarea.

Debido a la excesiva presión que la persona perfeccionista sobre sus hombros, puede resultarle abrumador hacer frente a ciertas obligaciones (especialmente las más complejas o exigentes). Y, por lo mismo, tiende a aplazarlas más allá de lo apropiado.

4. Eres exigente e intolerante con los demás.

Una de las mejores formas de detectar si eres una persona perfeccionista es fijarte en el modo en que piensas sobre los demás. Y es que la altura del listón que el perfeccionista aplica para sí mismo tiende a trasladarla a las personas de su entorno.

Así, suelen ser individuos muy críticos, intolerantes y con expectativas altas hacia los demás. Toda conducta que no encaje en sus estándares pasa a ser, automáticamente, inaceptable y reprochable.

5. Eres incapaz de delegar.

Uno de los aspectos más limitantes del perfeccionismo se presenta a la hora de tener que trabajar o relacionarse con otras personas.

Y es que, el individuo que posee este rasgo suele ser incapaz de delegar en otros. No solo porque considere a los demás menos competentes, sino porque cree que los demás no suelen aplicar el mismo grado de rigor y precisión en las tareas.

Si te has visto reflejado en las anteriores características, es muy posible que el perfeccionismo se haya convertido en una limitación para ti. De manera paradójica, ese deseo por ser productivo y responsable puede estar llevándote a ser menos eficiente, además de causarte malestar emocional.

Por lo mismo, puede resultar positivo revisar tus creencias, flexibilizar tu pensamiento y rebajar tus estándares a un nivel realista, de modo que puedas rendir y disfrutar en cada tarea que emprendas.

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