Psicólogos Bilbao, gabinete psicológico especializado en terapia de adulto, os ayuda a comprender tres de las principales emociones humanas.

04.11.2015

Psicólogos Bilbao, gabinete psicológico especializado en terapia de adulto, os ayuda a comprender tres de las principales emociones humanas.

El amor, la rabia y el miedo son emociones básicas que juegan un papel protagonista a lo largo de nuestra vida. Son los conductos a través de los cuáles manifestamos la situación en la que se encuentra nuestro estado anímico.

Gracias al amor creamos nuestros vínculos afectivos desde el nacimiento, necesarios para el crecimiento emocional sano. También, gracias a esta emoción, elegimos a nuestra pareja para formar una familia. Este sentimiento no se localiza solamente, como solemos imaginar, en el corazón. Al estar enamorado nuestro cuerpo se convierte en un escaparate en el que se muestran los cambios químicos que se producen a nivel interno. Alguno de estos cambios son: mayor nivel de endorfinas, reducción en los niveles de cortisol, incremento de la producción de dopamina, ocitocina y norepirefina, aumento de los niveles de estrógenos y liberación de malatonina.
Gracias al incremento de la producción de dopamina, ocitocina y norepirefrinal, nos vamos a sentir mucho más felices y a gusto con nosotros mismo y vamos a valorar más las pequeñas cosas de la vida.

Los beneficios para la salud son múltiples: se produce una mejora en nuestras defensas, disminuyen los niveles de estrés, desciende el riesgo de enfermedades cardiovasculares, rejuvenece nuestra piel, nos da vitalidad, nos hace estar más guapos y aumenta nuestra autoestima.


La rabia es una emoción que si se manifieta tiende a acumularse. Por lo general, las mujeres tienen más problemas para exteriorizarla que los hombres, ya que en el caso del sexo femenino está peor visto manifestar este tipo de emociones. Este sentimiento nos ayuda a adaptarnos y a proteger lo que es nuestro. La rabia se suele acumular en la tripa, pecho, brazos y piernas.

El miedo nos ayuda a sentir que una situación es amenazante y el cuerpo instintivamente se pone a nuestro servicio. Esta emoción por lo general tiende a paralizarnos. Los síntomas provocados por el miedo suelen ser taquicardias, sudoración, palpitación, boca seca, temblores… el cuerpo se pone a nuestro servicio cuando estamos expuestos al peligro.
Se manifiesta mediante una actitud paralizante que provoca confusión o huida.



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