Psicólogos Bilbao hablamos de cuando falta un hermano.

25.04.2010

-Era una simple adolescente. Tenía mis amigos y mis actividades escolares. Mi familia era simplemente mi familia. Entonces sucedió la peor pesadilla imaginable… murió mi hermana-
–Maria, 17 años de edad.
En un mundo que de repente se vira patas arriba, ¿cómo puede uno mantener su estabilidad? ¿Cómo puede alguien hacer frente a una terrible experiencia que no sólo te afecta a ti, si no también a los adultos más importantes en tu vida?
Desde nuestro Gabinete de Psicólogos en Bilbao te vamos a ir dando algunas indicaciones y alternativas para ayudar a orientarte en un mundo que quizás parece injusto e imprevisible.
Es posible que tengas las mismas o algunas de las emociones que manifiestan otros miembros de tu familia.

Por favor, recuerda:
-Tu dolor es tuyo, no de ellos.
-Tu dolor es único porque la relación con este hermano/a era diferente.
-Tu dolor es muy importante, fuere cual fuese la forma en que decidas de expresarla, mientras no resulte destructiva.
Acuérdate de que antes de que sucediera esta triste tragedia, podían haber habido momentos donde te sentías nervioso/a o deprimido/a ante varias diferentes situaciones. El llorar la pérdida de alguien puede ser como esas otras situaciones, pero al mismo tiempo puede llevarte más tiempo el superar esos sentimientos de pérdida o dolor.

Puedes experimentar:
-Problemas durmiendo;
-Cansancio o intranquilidad;
-Enojo contigo mismo/a, u otras personas; con Dios, e inclusive con la persona que ha muerto;
-Temor por tu seguridad y por los que te quieren;
-Sentimientos de rechazo de tus padres, los cuales se sienten trastornados, irritables y desatentos;
-Problemas de concentración y de memoria;
-Cambios emocionales sintiéndote a veces muy bien y otras muy mal;
-Sentimientos de culpabilidad por lo que hiciste o no hiciste por tu hermano/a; por las cosas que disfrutas y hasta por haber sobrevivido.
Podrías sentir emociones como éstas en cualquier momento, incluso mucho después de la muerte de tu hermano/a.
Es difícil hablar sobre los sentimientos que uno tiene, especialmente con los padres. Si estás preocupado/a de que puedas disgustar a tu padre o a tu madre y crees que tus amigos no te entenderían, busca a una persona comprensiva que pueda escucharte –un profesional de la psicología, un pariente, un amigo, un maestro, un consejero, un religioso, u otra persona que haya perdido a su hermano/a-. Lo que a ti te ayude. Te sorprenderá cuánto te pueden ayudar a combatir estos sentimientos y seguir adelante.
Estás enfrentado/a a una situación para la que no estabas preparado/a. Estás en una edad cuando el desarrollo y la madurez resultan tan difíciles que una tragedia de este tipo puede hacer sentirte como un niño/a pequeño/a otra vez. ¡No te avergüences! Incluso los adultos necesitan abrazar y ser abrazados y ser mimados cuando sienten dolor.
A veces puedes pensar que tienes que llenar el espacio vacío que ha quedado en tu familia. No tienes que ser como tu hermano/a era – todos somos únicos y cada cual tenemos cualidades que son apreciadas.



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