Psicólogos Bilbao, psicólogos especializados en el proceso de duelo, os aconseja la práctica de los siguientes puntos para facilitar la relación entre los hijos y las nuevas parejas posteriores a una separación.

13.03.2018

Psicólogos Bilbao, psicólogos especializados en el proceso de duelo, os aconseja la práctica de los siguientes puntos para facilitar la relación entre los hijos y las nuevas parejas posteriores a una separación.

La separación no sólo es una etapa dura para los miembros de la pareja, también lo es para sus hijos. Las necesidades que caracterizan a la infancia y a la adolescencia son la estabilidad, la seguridad y el amor, por lo que hay que prestarles especial atención en este proceso, que para ellos suele estar rodeado de incertidumbre y miedos.

Después de la separación será más necesario que nunca que los progenitores alcancen acuerdos de forma equilibrada y justa en beneficio del menor. El diálogo entre ambos es imprescindible. Deben ser conscientes de que la decisión de compartir la vida, la de ser padres y la de finalizar la relación son responsabilidad de los adultos.

Para los niños sus padres son las personas más importantes del mundo. Cuando esa familia con la que comparten un vínculo de protección y amor se separa, se les rompe su mundo tal y como ellos lo conocen. Pueden sentirse enfadados, tristes, inseguros o asustados por todos los cambios que se producen. Los niños necesitan la garantía de que ninguno de sus padres los abandonará. Se puede romper la relación de pareja pero no la de padres-hijos.

Cuando se les comunica a los hijos la separación es importante dejarles muy claro que su madre les quiere y seguirá siendo siempre su madre y que la relación afectiva con su padre será de la misma manera.

En este sentido precisa que, si se transmite a los hijos que esa nueva pareja es un novio o novia y en ningún caso se le permite adoptar el rol de padre o madre, será más fácil que puedan relacionarse con esta persona desde otra perspectiva, más lúdica y de convivencia.

El niño debe tener muy claro que la persona que su padre le acaba de presentar no es una nueva madre, es la pareja de su padre. Por ello, esta persona no deberá asumir la responsabilidad ni la autoridad en su educación. Los roles deben estar muy bien definidos.

El momento de hacer las presentaciones entre los hijos y la persona escogida como compañera sentimental suele ser motivo de gran preocupación. Es importante hablar a los hijos de esa persona antes de presentársela para que se vayan familiarizando con ella. Si se estima conveniente, se les puede preguntar abiertamente si desean conocerla y respetar los tiempos que propongan para ello. La mejor manera de presentar a los niños al nuevo novio o novia depende de la edad del menor.

Si tiene menos de 12 años, aconseja hablarle de esa persona (sin que esté presente) y, llegado el momento, presentarla como amiga y elegir para la ocasión una actividad novedosa y lúdica.

En cambio, cuando se trata de un adolescente, se recomienda que la presentación sea de forma directa, expresándole expectativas positivas sobre experiencias y actividades que podrán compartir.

En caso de rechazo hay que mantener el diálogo y una actitud abierta a que puedan compartir nuevas experiencias, sin forzar al menor. Es necesario tener paciencia ya que los cambios requieren un tiempo de adaptación. Es posible que, al principio, el niño pueda ver a esa persona como alguien que le roba la atención de su padre o de su madre y que surjan los celos.
En ocasiones sucede que el progenitor que inicia una nueva relación tiene menos tiempo y puede llegar a incumplir las visitas prometidas y los horarios de recogida del menor. Entonces es comprensible que el niño se sienta triste y desplazado y que llegue a interpretar que la nueva pareja es más importante que él, porque su padre o su madre ya no tiene tiempo para dedicárselo.


En el caso de que la nueva pareja también tenga hijos, tanto el estrés del menor como el esfuerzo que tendrá que hacer para adaptarse a la situación será mayor.

Se recomienda que en los primeros encuentros se realicen actividades divertidas y novedosas, con la finalidad de relacionar a todas las personas en un ambiente distendido y agradable. Cuando comiencen a experimentar que la atención es igual para todos y que todos tienen su espacio, las relaciones se darán de forma natural y basadas en el respeto y el cariño.



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