Psicólogos Bilbao, psicólogos especializados en terapia de adulto y de pareja, enfatiza la importancia de acudir al psicólogo en un proceso de separación cuando hay niños o adolescentes.

30.05.2019

Psicólogos Bilbao, psicólogos especializados en terapia de adulto y de pareja, enfatiza la importancia de acudir al psicólogo en un proceso de separación cuando hay niños o adolescentes.

Si estás atravesando un divorcio, ir al psicólogo es esencial, pues él tiene las herramientas para saber cuál es el estado emocional del niño.

La etapa que atraviesa el niño en un divorcio es un factor para tomar en cuenta.

0 a 5 años. Cuando se trata de bebés o niños pequeños, los padres creen que ellos no perciben lo que pasa en su familia y esto es un error, porque los chicos pequeños se dan cuenta de todo, y es una edad delicada para el divorcio. Para los niños menores de cinco años, la presencia de ambos padres como imágenes que formarán su estructura de personalidad es muy importante. El divorcio corta este proceso, donde cada figura aporta algo a la estructura del niño como persona, y a largo plazo puede haber fallas a nivel social y emocional.

Un estudio realizado por la Universidad de Illinois en el que se entrevistó a más de 7 mil personas sobre su personalidad y relaciones cercanas, encontró que cuando a un niño de entre tres a cinco años le toca vivir el divorcio de sus padres es más propenso a ser una persona lejana a estos aún en su vida adulta, que un niño que atraviesa la misma experiencia en una edad mayor. “Una persona que tuvo una relación estable con sus padres es más propensa a tener relaciones más seguras en el futuro que otra que vio el término del matrimonio de sus padres”, explicó Chris Fraley, coautor del estudio.

5 a 9. A esta edad el niño ha recibido el aporte de ambos padres y está más fortalecido en su estructura. También va a sufrir con el divorcio, pero esta más fuerte y lo sobrellevará mejor, siempre y cuando sea un divorcio maduro, no con guerra. La guerra siempre va a deteriorar todo, sobre todo a los niños.

Preadolescencia y adolescencia. La otra etapa delicada es la pre adolescencia, entre los 9 y 13 años, y la adolescencia, entre los 13 y 18.
Es una etapa donde los chicos necesitan el aporte de ambos papás para poder lidiar con la crisis de la adolescencia. Puede aparecer la rebeldía, el enfrentamiento y lo social gana peso; el adolescente se aleja de la familia y es absorbido por el mundo social, además aparece el circuito de drogas, alcohol y sexualidad que atraviesa el 100 por ciento de los adolescentes. Necesitan el papá y la mamá para ayudarles a salir de esa crisis.

Los hijos no deben pagar los platos rotos.

Toda relación amorosa comienza llena de ilusiones. Primero es el enamoramiento, a continuación la boda, después amueblar tu casita, le siguen los hijos y así se continúa la construcción de la familia perfecta. Pero la triste realidad es que más tarde empiezan a faltar ciertas cosas en hogar, como la falta de dinero, falta de comprensión, falta de respeto, falta de confianza y por último la falta de amor. Es así como muchos matrimonios se desintegran. Lo sorprendente es que muchos de estos rompimientos pudieron prevenirse. Los estudios muestran que un considerable porcentaje de los casos de divorcio pueden evitarse si las parejas acuden a terapia matrimonial al primer signo de crisis, en vez de esperar a que la relación se deteriore. La parte más difícil de un divorcio no es separar los bienes gananciales, sino tener que separarte de tus hijos para compartirlos con tu ex por ciertos períodos de tiempo. Hay parejas que deciden quedarse juntas para no perjudicar a los niños. El debate sobre conservar o no una relación por los hijos es de los más polémicos. Un matrimonio deteriorado donde la pareja se siente miserable y el amor se acabó, no debe continuar sólo por los niños. Los hijos se sienten responsables de la felicidad de sus padres. Si estás infeliz, ellos también lo estarán y aunque trates de ocultarlo, lo percibirán. La mayoría piensa que un divorcio arruinará el futuro de un niño, pero el divorcio no es realmente lo que perjudica a los hijos, más la relación que tengan los padres después de la separación es lo que determina la salud emocional de ellos. Si el trato con tu ex es hostil y amargo, ten por seguro que tus hijos se afectaran profundamente. Pero si la relación es amigable ellos sentirán tranquilidad lo cual les ayudará a superar el rompimiento. Por eso, no importa que tan malo e injusto haya sido tu ex, nunca hables negativamente de él con tus hijos. Además, explícales que ellos nos son los causantes de la separación y déjales saber que la situación familiar va a cambiar por el bien de todos. Si tu relación termino no significa que la vida de tus hijos se arruinó.

Recuerda, la felicidad de un niño se determina por la interacción que exista entre sus padres ¡casados o divorciados! La clave para el bienestar de los hijos es mantener la armonía y la paz entre dos adultos que reconocen que es más saludable vivir separados.

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