Psicólogos Bilbao, psicólogos especializados en terapia de adulto y pareja, detalla las principales características de la felicidad.

05.02.2018


Psicólogos Bilbao, psicólogos especializados en terapia de adulto y pareja, detalla las principales características de la felicidad.

Definimos la felicidad. Si nos atenemos a parte de nuestra cultura —la que se expresa, por ejemplo, a través de la publicidad y de algunas corrientes afines a la autoayuda— la felicidad parece ser un estado de plenitud y optimismo mediante el cual se puede afrontar cualquier desafío. Ver el vaso medio lleno, saber que en chino el ideograma de “crisis” es igual al de “oportunidad” o sostener que lo que sucede conviene, son algunos de los hitos característicos de esta manera de ver las cosas.

Sin embargo, un examen desapasionado de nuestra realidad cotidiana desmiente la posibilidad de vivir en ese estado de exaltación. El psicólogo Paul Ekman, que se dedicó a estudiar las expresiones faciales en diferentes culturas, sostiene que los humanos tenemos seis emociones básicas e indispensables para afrontar la vida. Estas son: alegría, tristeza, ira, miedo, asco y sorpresa. Según lo que nos va pasando, dice Ekman, utilizamos de manera automática alguna de esas emociones (y otras más complejas, como vergüenza, culpa, desdén, etc.) como paso previo para realizar alguna acción.

El psicólogo Paul Ekman sostiene que los humanos tenemos seis emociones básicas e indispensables para afrontar la vida. Estas son: alegría, tristeza, ira, miedo, asco y sorpresa”

En este contexto desprovisto de idealización, podemos definir la felicidad como alegría más satisfacción por haber alcanzado una meta destacada, lo cual nos restringe su uso a ciertas ocasiones y nos impide aspirar a la condición de “ser feliz”, ya que resulta imposible —y quizás a la larga insoportable— pasar la vida de logro resonante en logro resonante.

Una alternativa válida a esta restricción es considerar la felicidad no como una emoción sino como una manera acertada de vivir. Para el psicólogo Martin Seligman, fundador de la psicología positiva, la “auténtica felicidad” se logra mediante el desarrollo de las propias fortalezas a través de tres caminos que involucran las experiencias placenteras, la búsqueda de sentido y el compromiso con el rumbo elegido. Desde este punto de vista, que comparto, es posible ser feliz, pues tal condición no depende ya de nuestro estado de ánimo sino de haber tomado un rumbo adecuado para nuestra vida.

Para el psicólogo Martin Seligman, fundador de la psicología positiva, la “auténtica felicidad” se logra mediante el desarrollo de las propias fortalezas”

Ser feliz según la definición de Seligman no excluye ninguna emoción, salvo la desesperación o angustia existencial, que solo se presentará en momentos de crisis y cambio de dirección. De acuerdo con esta definición de felicidad, me considero feliz, dado que me dedico a desarrollar lo que me sale bien, tengo claro cuál es el sentido de mi vida (el cual incluye mi tarea profesional y mis afectos) y estoy comprometido con lo que siento y hago.

Se trata, no obstante, de una felicidad carente de euforia. Hace un tiempo, el filósofo Zygmunt Bauman recordaba en una entrevista una expresión de Goethe, quien aseguraba haber tenido una vida feliz al mismo tiempo que confesaba no recordar ni siquiera una semana de felicidad. La “vida feliz” a la que se refiere Goethe tiene probablemente las características de la definición de Seligman; la felicidad que Goethe no recuerda haber tenido en ninguna semana de su vida es esa emoción de alegría más satisfacción que rara vez podemos experimentar.




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