Psicólogos Bilbao, terapeutas especialistas en el tratamiento de la depresión, comparte seis formas de curar las heridas emocionales.

21.06.2019

Psicólogos Bilbao, terapeutas especialistas en el tratamiento de la depresión, comparte seis formas de curar las heridas emocionales.

Son las siguientes:

1. Aceptar las heridas emocionales como parte de nosotros.

Hay momentos difíciles de afrontar en la vida y debemos aceptarlo para poder procesarlo. Algunas veces no lo hacemos, bien sea porque creemos que podemos con todo y que es inaceptable sentirnos tristes, iracundos o culpables, o porque no somos capaces de reconocer las emociones que germinan en nosotros.

Cuidar las heridas emocionales significa también aceptarlas. Para llegar a ello, debemos estar cerca de nuestras heridas, explorarlas y observarlas de forma detenida. Así, comenzamos a darle permiso a las emociones para que florezcan.
Expresar las heridas emocionales es cuidar de ellas

Hay que hacer hincapié en que ninguna emoción es negativa (¡todas son necesarias!), por ello, es importante expresarlas. Para ello, es importante conectar con cada una y dejar que florezcan.

2. Dejar fluir.

A veces, no somos capaces de seguir, porque queremos controlarlo todo o porque dejamos de vivir el «aquí y el ahora», y nos dedicamos a pensar mucho en el pasado o en el futuro. Esto hace que aterricen con fuerza en nuestras vidas la ansiedad y la depresión.

Por ello, es importante que dejemos fluir. Consiste en no ir contracorriente y más bien dejar que las cosas sucedan, sin adelantarnos y sin aferrarnos a lo que sucedió, pues el futuro no lo podemos controlar, ni lo que pasó cambiar.


3. Ser asertivos.

Significa utilizar y comunicar de la mejor manera lo que sentimos. Para ello, debemos aprender de nuestras experiencias pasadas y de lo que somos, así en el futuro podremos actuar de forma más sana.

Gestionar nuestras emociones no quiere decir que no podamos sentirnos mal, pero sí que encontremos el momento oportuno para expresarlo. Ahora bien, no te culpes si en algún momento tus emociones se escapan de tu control, no olvides que eres un ser humano y las equivocaciones son bienvenidas para el aprendizaje.

4. Resiliencia.

La resiliencia es la capacidad de sobreponernos a las adversidades. Algunos podemos contar con esta habilidad y otros no, lo bueno es que podemos cultivarla. Para hacerlo:

Acepta el cambio.
Haz del optimismo tu mejor aliado.
Cultiva tu sentido del humor.
Cuida tus relaciones.
Dedícate a actividades que te hagan crecer y sentir bien.

La resiliencia es una gran aliada, porque nos ayuda a superar circunstancias dolorosas. No quiere decir que nos olvidemos de ellas, pero sí que sigamos adelante a pesar del gran dolor que pudieron causarnos.

5. Ayuda profesional.

Podemos buscar ayuda profesional para sanar heridas emocionales o para cuidar de ellas. Pues el cuidado constante hace que nos sintamos mejor y, por ende, que contemos con una mayor calidad de vida. Los psicólogos son maravillosos porque son expertos en los comportamientos, pensamientos y emociones de los seres humanos, entonces nos pueden ayudar a gestionar eso que tanto nos hiere o a potenciar o mantener hábitos saludables.

6. Empatía.

Recordemos que no somos únicos. Entonces, si bien podemos cuidar nuestras heridas emocionales, también podemos cuidar las de los demás. Para ello, hace falta que conectemos con ellos.

La empatía consiste en ponernos en la piel del otro, solo así podemos comprender de forma profunda lo que les sucede, estar en sintonía con ellos y buscar las mejores alternativas que estén en nuestras manos para generar beneficios.

Cuidar a través de la empatía significa brindar lo mejor de nosotros teniendo en cuenta lo que el otro siente y necesita. Es hacer de la compasión, la asertividad y la comprensión nuestras habilidades imprescindibles, para dar al prójimo nuestros mejores cuidados, actuando a manera de sostén emocional.

Cuidar las heridas emocionales no es fácil, pero es posible. Es importante que seamos constantes en ello en nuestro día a día, para que nos sintamos mejor. Estar atentos a nosotros y a los demás es favorecedor para nuestra calidad de vida.

Conecta con lo más profundo de ti, ve en sintonía contigo, deja que la vida fluya, sé asertivo con tus emociones, no te avergüences y pide ayuda cuando lo consideres necesario, haz de la empatía una herramienta para interactuar con el otro, cultiva la resiliencia, motívate con las actividades que más te gusten, acepta lo que ha sucedido, saca tus alas y alza el vuelo hacia el cuidado de ti y los otros.

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