Psicólogos Bilbao, terapeutas especializados en duelo, explica en qué consiste el mismo en un momento tan propicio como es esta crisis socio-sanitaria del Covid-19.

18.09.2020

Psicólogos Bilbao, terapeutas especializados en duelo, explica en qué consiste el mismo en un momento tan propicio como es esta crisis socio-sanitaria del Covid-19.

El duelo es quizás una de las respuestas psicológicas más conocidas por la población, todo el mundo sabe que existe, casi todo el mundo lo ha sufrido alguna vez, todo el mundo conoce a alguien que lo ha pasado o lo está pasando y a un nivel intuitivo, casi todo el mundo sabe si la persona que sufre el duelo lo está pasando de forma sana o no.

Pero exactamente ¿qué es el duelo? ¿cuándo se manifiesta? ¿qué fases tiene el duelo? y ¿cómo saber si es una respuesta normal o es patológica?

El duelo es una respuesta emocional normal ante una pérdida. Se denomina duelo a proceso de adaptación a la nueva realidad que tenemos cuando tenemos una perdida emocional en nuestras vidas.
Esta perdida, para dar lugar al proceso del duelo, tiene que tener unas características:

La primera es que con la persona, animal u objeto que se ha perdido, tiene que haber un vínculo emocional. El proceso de duelo, será más o menos intenso en función de la fortaleza de ese vínculo.

Una cosa importante es que un proceso de duelo no solo se da cuando perdemos una persona querida, podemos pasar por un proceso de duelo por la falta de cualquier cosa con la que tuvimos un fuerte vínculo emocional. También puede ser un animal, hemos visto procesos de duelo de fuerte intensidad en personas que tenían un fuerte vínculo afectivo con una mascota. Pero también puede ser un objeto, como una casa, tierras, etc. En estos casos el proceso de duelo no suele ser tan intenso como cuando se pierde un ser querido pero es interesante recalcar que también sucede y se pasa por las mismas fases para superarlo.

La segunda es que la pérdida es para siempre y se percibe como irremplazable, lo que conlleva que hay que seguir haciendo la vida normal pero con unas condiciones nuevas a las que hay que adaptarse. Esta adaptación no solo es en las costumbres de la vida cotidiana, sino que es a nivel emocional. La pérdida supone que las emociones que sentíamos hacia la persona que ya no está tienen que recolocarse y recanalizarse, ya que no pueden desaparecer de repente, ni pueden ni deben desplazarse hacia otra persona, animal o cosa. Esta recanalización, reubicación y reabsorción de las emociones tiene que darse de una manera sana, fluida y en un plazo de tiempo considerado por los profesionales como adaptativo y sin que surjan mecanismos de defensa neuróticos que dificulten o bloqueen el proceso del duelo.

Además hay una adaptación a nivel cognitivo, esta adaptación supone que hay que reorganizar los pensamientos surgidos por la perdida. Como por ejemplo, ¿Que voy a hacer ahora? La vida no tiene sentido, ¿Por qué a mí? Estos pensamientos nos influyen nuestro estado emocional.
Las fases del duelo no patológico:

La tercera de las características del proceso de duelo es que tiene unas fases por las que siempre hay que pasar, y estas fases son:

1. Negación. La persona no se puede creer y no acepta la pérdida.

2. Depresión/tristeza. Cuando se acepta la perdida la persona se siente triste, abatida, sin ganas de nada.

3. Ira. Después de la tristeza aparece un estado de cabreo con el mundo, de enfado, de desesperación que se puede manifestar con conductas o actitud agresiva u hostil con el entorno.

4. Negociación con la realidad. Poco a poco la persona va viendo que las cosas son como son y no pueden cambiar y va adaptándose a pequeñas cosas de la vida cotidiana.

5. Aceptación. Al final las emociones se reequilibran y se canalizan poco a poco de forma correcta al entorno y a las personas que nos rodean, los pensamientos se adaptan a la realidad y vuelven a ser funcionales y las conductas se adaptan a nuestra realidad cotidiana. Los recuerdos de la persona perdida se colocan en su sitio y las emociones dolorosas del proceso de adaptación dan lugar a unos sentimientos no dolorosos sino incluso agradables al recordar con cariño a la persona perdida. Así termina el proceso del duelo.

Estas fases y su duración varían de persona a persona, pero pasar por todas ellas es el proceso de ajuste normal, por lo que lo único que tenemos que hacer, es apoyar emocionalmente a la persona que está pasando el proceso del duelo y esperar a que el proceso termine por sí mismo.

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