Psicólogos Bilbao, terapeutas especializados en terapia de adulto, explica el origen de la baja autoeestima.

12.08.2020

Psicólogos Bilbao, terapeutas especializados en terapia de adulto, explica el origen de la baja autoeestima.

Psicólogos Bilbao remarca la importancia de la autoestima como condicionante en él desarrollo personal. Es la imagen que nuestro subconsciente tiene de nosotros mismos. Esta imagen manipula nuestra personalidad, comportamiento y es responsable de todo lo que somos en este momento. Es el factor fundamental para que una persona triunfe o fracase, porque nosotros somos el resultado de nuestra imaginación. Es imposible ir más lejos de la imagen que tenemos de nosotros mismos.

Muchas veces amanecemos decepcionados de nuestra vida, de lo poco que hemos logrado o de lo que no hemos logrado.
Otras veces amanecemos optimistas con deseos de vivir a plenitud, de trabajar fuerte y lograr nuestros objetivos.

No obstante; el ser humano tiene el poder de cambiar su autoimagen y de esta manera cambiar su modo de vida y lograr lo que se proponga. Cada vez que pensamos estamos hablando con nosotros mismos. Estos pensamientos son transferidos a nuestro subconsciente y causan que nos sintamos felices o infelices, atractivos o inatractivos, poderosos o débiles.

Para librarnos de las experiencias malas del pasado, debemos perdonarnos por todos nuestros errores, perdonar a todos los que nos hicieron algo y pensar que la felicidad nos pertenece. Para poder dar amor, primero tenemos que amarnos a nosotros mismos.

La autoimagen es un concepto difícil de reconocer porque suele ser inconsciente. Nos formamos opiniones mentales sobre nosotros mismos y sobre cómo debemos ser, y rechazamos cualquier parte de nosotros que no cuadre. La autoimagen conduce a las “máscaras” que nos ponemos.

Sentimos que debemos ser fuertes y nos rechazamos por ser débiles. Así que se suprimen los sentimientos de debilidad y no se les permite existir y encontrar un equilibrio integrado. Nos creamos la necesidad neurótica de ser fuertes para equilibrar la debilidad suprimida pero experimentada a nivel inconsciente. Además, la autoimagen define exactamente qué es un comportamiento fuerte y qué uno débil, lo cual varía según los
individuos y las culturas.

De manera similar, la autoimagen podría exigir que fuéramos superiores. Entonces suprimimos, afirmamos y mantenemos la inferioridad. Podemos creernos superiores casi por cualquier razón: por las propiedades, por las capacidades, por la identidad social, por ser amorosos, por la santidad o por el éxito.
La autoimagen es especialmente limitadora cuando creemos que debemos ser siempre felices y triunfadores, y suprimimos la infelicidad y el fracaso que percibimos.

Siempre que usted quiere parecerse a algo o a alguien, por muy hermoso que sea el modelo, se rechaza a usted mismo. Está usted intentando amoldarse a la imagen de algo o alguien distinto, lo cual nunca funciona. Si la persona a quien
admira es una persona magnífica, no habrá llegado a serlo por tratar de emular a otra persona sino dejándose ser él mismo. De ser “uno mismo” es de lo que hablamos; de no tratar de obligarse a adaptarse a un concepto mental.

El problema pasa a ser el de reconocer qué es uno en realidad, en lugar de ser lo que sus propios conceptos le suponen. Los conceptos sobre la autoimagen forman parte de su condicionamiento mental inconsciente. El proceso lo liberará de conceptos que lo limitan.



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