Psicólogos Bilbao, terapeutas especializados en terapia de duelo, señala importantes consecuencias de enfrentarse a un duelo estando embarazada.

07.12.2018

Psicólogos Bilbao, terapeutas especializados en terapia de duelo, señala importantes consecuencias de enfrentarse a un duelo estando embarazada.

Cada mujer embarazada afronta la pérdida de un ser querido de una manera distinta, ya que hay una serie de factores que van a influir en cómo se vive un fallecimiento. Como norma general, el fallecimiento de un familiar conlleva un grado de sufrimiento y estrés muy grande y esto, indudablemente, afecta al feto. Sin embargo, es muy importante no generalizar, ya que cada mujer tendrá una historia particular y una relación única con la persona fallecida. Del mismo modo, tampoco va a significar lo mismo que el que fallezca sea un padre o madre, la pareja, otro hijo o algún familiar (hermanos, tíos, abuelos, amigos…). También influyen las circunstancias del fallecimiento; si se trata de algo esperado, o es algo abrupto como un accidente o muerte repentina.

Sobre la influencia en el bebé de la ansiedad materna durante el embarazo se han llevado a cabo diversos estudios realizados a lo largo de las últimas dos décadas. Muchas de esas investigaciones han confirmado que el estrés materno durante el período fetal puede condicionar el desarrollo emocional del niño, tanto a corto como a medio y largo plazo.

Hay estudios que han encontrado que algunas mujeres que contaban con pocas semanas de gestación han llegado a perder al bebé que esperaban produciéndose un aborto espontáneo. En otras, estando en el tramo final del embarazo, el parto puede adelantarse, sobre todo si la circunstancia de la muerte es repentina y no esperada.

Al bebé le va a afectar que su madre esté nerviosa, alegre, triste, enfadada y es normal y esperable que esto suceda, es la vida. Que una mujer esté embarazada no significa que tenga que aislarse del mundo y durante nueve meses vivir en un estado de paz y de calma interior especiales.

El proceso de duelo en el embarazo no es distinto del que puede vivirse en cualquier otro momento de la vida, pero, es recomendable que la madre deje fluir sus emociones y las exprese conforme las va sintiendo. Sí encuentra la experta que puede haber un problema cuando, al margen de las emociones, el duelo trae consigo otras conductas que sí pueden afectar al desarrollo del feto: dejar de comer o comer cualquier cosa con desgana, encerrarse en casa sin querer salir, insomnio y descuidar hábitos saludables. Otras veces, ante un dolor tan intenso, se recurre a medicación ansiolítica y en el embarazo no es lo más recomendable, aunque si es necesario puede pautarse con un estricto control médico.

El duelo es un proceso complejo que conlleva una serie de fases que pueden extenderse mucho en el tiempo y que van desde la negación hasta la tristeza pasando por el abatimiento, la rabia o la impotencia. Las mujeres que están embarazadas suelen referir tener mucha dificultad en asumir todas esas emociones en un momento de sus vidas en el que lo que primaba era la felicidad y la ilusión. Algunas se fuerzan a evitar conectar con estos sentimientos negativos por temor a dañar al bebé y esto, a su vez, les genera culpa por el ser querido fallecido al que se le debe aflicción. Lo contrario también ocurre, madres que están inmersas en el dolor por la pérdida y que no pueden conectar con la ilusión o alegría por su embarazo y la vida que llevan dentro. Ellas también dicen sentir culpa porque "su bebé no merece que su madre esté triste y llorando todo el día".

En momentos tan duros, los expertos en salud materno-infantil recomiendan que la mujer embarazada se rodee de personas que la cuiden tanto a ella como a su embarazo. Puede ser una buena idea consultar con un psicólogo especialista para aprender a convivir con los sentimientos contradictorios provocados por la coincidencia en el tiempo de un embarazo y la muerte de un ser querido. Hay que tener presente no solo durante el embarazo, sino también a lo largo del posparto.



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