Psicólogos Bilbao; especialistas en el tratamiento de la ansiedad, comparte aspectos principales para entender el Trastorno Límite de Personalidad.

20.01.2019

Psicólogos Bilbao; especialistas en el tratamiento de la ansiedad, comparte aspectos principales para entender el Trastorno Límite de Personalidad.

Hay muchos aspectos a tener en cuenta en el diagnóstico y el tratamiento del trastorno límite de la personalidad.

Las características de este trastorno son:


1.- INESTABILIDAD EN EL SENTIDO DE SÍ MISMO.

Las personas con TLP suelen tener una auto-imagen variable que generalmente se basa en cómo son percibidos por los demás (ante una crítica se pueden sentir “malos”, “ineptos”, “no válidos” y ante un piropo se pueden sentir “una buena persona”, “alguien estupendo”, etc.). Esta variabilidad en la auto-imagen o forma de percibirse, conlleva cambios de humor y pensamientos contradictorios acerca de uno mismo y de los demás. Esto está muy relacionado con el pensamiento dicotómico o pensamiento del "todo o nada" que presentan los pacientes con este diagnóstico.

Además de lo anterior, las personas con TLP suelen tener una inseguridad tremenda y una gran dificultad para percibir en ellos cualidades positivas y en ocasiones, ante comentarios agradables acerca de ellos o de algo que han hecho bien, sienten que están siendo halagados pero que en el fondo no es cierto, “lo dices para que me sienta mejor pero en el fondo sabes que soy mediocre y que no valgo para nada”.

2.- RELACIONES INTERPERSONALES INESTABLES.

La formación de relaciones “intensas e inestables” es uno de los criterios básicos para el diagnóstico del trastorno límite de personalidad. Al mismo tiempo, es uno de los aspectos más vulnerables de estas personas. Una persona con trastorno límite de la personalidad puede necesitar a los demás de forma desesperada y a la vez sentir la necesidad de evitar este contacto íntimo para evitar un mayor daño emocional.

Algunas personas con trastorno límite de personalidad llevan este tipo de conflicto a sus relaciones, confundiendo a los demás y, finalmente, apartándolas de sus vidas. Tienen una necesidad desmedida de apoyo, compañía y cariño y esperan que los demás sepan lo que necesitan en todo momento (incluso sin decirlo).

Por lo general, las personas con trastorno límite suelen ser muy perceptivas y captar las necesidades y puntos débiles de los demás. Sin embargo, en ocasiones tienen dificultad para observar estas necesidades, en especial, cuando se trata de sus seres más cercanos. Esto hace que, para sentir apoyo o protegerse emocionalmente auto-convenciéndose de que no lo necesitan, utilicen métodos indirectos como (idealizar a una persona o devaluarla respectivamente, por ejemplo) o por el contrario muy directos y llamativos (amenazas de suicidio, cortes, etc.). Esto crea gran confusión en los familiares y allegados que suelen percibir estas conductas como manipuladoras.

En los casos en los que las conductas son indirectas, es probable que se deba a que la persona con TLP no admite de forma consciente su necesidad por los demás e irónicamente, incluso los aparta en los momentos que más los necesita. Este tira y afloja suele terminar en relaciones de muy corta duración con comienzos y finales intensos.

La persona con trastorno límite de personalidad no es consciente de que en realidad, esta forma de conseguir atención genera un malestar importante en los demás, que se suelen sentir chantajeados y presionados y que finalmente, estos comportamientos son lo que les hace alejarse de ellos confirmando una vez más que “no le importa a los demás porque no es una persona que valga la pena”.

3.- PROBLEMAS PARA “FUNCIONAR” O SACAR PROVECHO DE SUS HABILIDADES.

Muchas personas con trastorno límite de personalidad son altamente funcionales y poseen múltiples habilidades que no son capaces de utilizar con éxito. Es decir, tienen capacidad para lograr lo que se proponen pero su inestabilidad e inseguridad no les permite aprovechar su potencial y acaban practicando “el autosabotaje”. En gran parte esto se debe a su dificultad para autoobservarse y poder ver estas cualidades en ellos mismos.

4.- ALTERNAR ENTRE SUSPICACIA Y EXTREMA INGENUIDAD.

Las personas borderline suelen actuar de formas muy diferentes. Es muy conocida su tendencia a oscilar entre los extremos. Lo mismo ocurre con la confianza; en momentos de estrés pueden desconfiar hasta límites inimaginables, llegando a rozar la paranoia y en momentos en los que se encuentran bien, pueden ser extremadamente ingenuos y confiar por completo en la primera persona que se cruza en su camino. No es raro que un paciente se lleve a un desconocido a su casa o a alguien que le dice estar pasando un mal momento y no tener adónde ir o que le facilite su dirección y llaves de casa para que se vayan a descansar un rato.

Esto en parte, tiene relación con su necesidad de mantener relaciones íntimas o tener amigos en los que confiar y a los que poder contar sus problemas, o simplemente dar la oportunidad que ellos no han tenido en algún momento de su vida en el que se han sentido abandonados.


5.- RECURRIR AL PENSAMIENTO MÁGICO

Muchas personas con este trastorno recurren a este tipo de pensamientos con frecuencia. Es como un sentimiento de "solo tengo que tener eso" para que todo vaya bien. Es decir, pensar que una persona, lugar, cosa, conducta o idea puede hacer que los problemas desaparezcan de forma instantánea o hacer que la persona se sienta feliz y/o segura. Los pensamientos mágicos más frecuentes suelen tener relación con que "otros arreglen su malestar". Por ejemplo, la persona con trastorno límite de personalidad puede pensar que lo único que necesita es a alguien que le acompañe o a alguien a quien dar todo ese cariño que tiene para dar, que sólo tiene que encontrar a la amiga de su vida o al compañero ideal.


6.- OTRAS CARACTERÍSTICAS DEL TRASTORNO LIMITE DE LA PERSONALIDAD.

Además de lo anterior podemos hablar de un afecto variable, una "estable inestabilidad", conductas impulsivas, conductas autodestructivas y trastornos cognitivos o de percepción en determinados momentos de alta emotividad. Esto les puede llevar a sentir o pensar en formas parecidas a las siguientes:


1. Sentimientos de no ser querido o defectuoso: “Nadie me querría si me conociera de verdad”; “Nadie podría querer a alguien como yo”, "Si me conocen de verdad se darán cuenta de lo terrible que soy".

2. Sensación de dependencia: “No puedo valerme por mi mismo, necesito a alguien en quien apoyarme”; “Si no me acompañas, seguro que me sale mal”.

3. Sensación de pérdida de control: “No me puedo controlar”; “Me dejé llevar, es algo que escapa a mi control”, "si me equivoco la habré fastidiado por completo".

4. Desconfianza o suspicacia en relación a otras personas: “Las personas me harán daño, atacarán o se aprovecharán de mí”; “Seguro que me trata bien porque quiere algo de mí”; “Me debo proteger de los demás”.




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