Psicólogos Bilbao; especialistas en terapia de pareja y de adulto, explica cómo controlar la ira.

20.11.2017

Psicólogos Bilbao; especialistas en terapia de pareja y de adulto, explica cómo controlar la ira.

LA CLAVE ESTÁ EN TUS PENSAMIENTOS… Porque el sentimiento de ira surge tras una interpretación de la situación, que consideramos como un agravio hacia nosotros, y nos genera frustración. Sentimos ira hacia alguien que “nos ofende” o daña, ante situaciones que consideramos injustas, cuando nos sentimos superados por las circunstancias… son muchos los motivos que pueden provocar nuestra ira. Sentirla es algo natural y expresarla también. Pero la ira patológica, aquella que se transforma en violencia y agresividad descontrolada es la que se produce cuando una serie de pensamientos y creencias irracionales se ponen en funcionamiento.

Te propongo a continuación unos ejemplos de pensamientos que acompañan a los trastornos relacionados con la ira y hacen que la intensidad de nuestra reacción se dispare:

Esta situación es totalmente injusta.
Todo lo malo me pasa a mí.
¿Cómo ha podido ocurrirme esto a mí?
¿Cómo es capaz de tratarme así? Es una persona malvada

Pensad un momento en cada uno de ellos. ¿Tienen algo en común?

La respuesta es SÍ. Todos estos mensajes que nos decimos a nosotros mismos son negativos, son automáticos (surgen espontáneamente) y además son irracionales. Porque no son ciertos. Vamos a ver porqué:

El blanco o negro conduce a error. Ninguna situación es totalmente injusta o totalmente justa (¿quién conoce el punto medio de esta balanza?); pues con seguridad cuando alguien sale perjudicado otros se benefician, y viceversa. Lo que para mí es injusto puede no serlo para ti.

¿Todo lo malo te pasa a ti? ¿Estás seguro? Lo veo prácticamente imposible. Piensa en todas las cosas malas que pueden ocurrir a cualquier nivel (salud, dinero, amor, trabajo…) Me atrevería a afirmar que a nadie, en todo el mundo, le ha pasado TODO lo malo que me puedo imaginar (gracias a Dios!)

Que ¿cómo ha podido ocurrirte esto a ti? No lo sé, pero tú si sabes todo lo que has hecho o dejado de hacer en el pasado, que te ha llevado a tu situación actual. Aprende de los errores e intenta hacer algo diferente la próxima vez, sobre todo cuando una estrategia determinada no te ha resultado eficaz.

Las personas no se pueden definir en términos absolutos. Las etiquetas son falacias porque engloban a toda la persona en una misma categoría pero basándose sólo en uno o varios aspectos de su personalidad. Por eso alguien malo puede comportarse correctamente y alguien bueno puede hacerte daño.

Controlar la ira comienza por aprender a identificar los pensamientos automáticos que surgen espontáneamente y someterlos a juicio de realidad. El siguiente paso será generar, de manera consciente y reflexiva, pensamientos alternativos más racionales y positivos (intentando buscar otro punto de vista menos dañino).

Al interpretar los hechos de manera más objetiva, el sentimiento de ira disminuirá, y dará paso a la decepción, la tristeza o el desengaño; sentimientos quizás también negativos, pero menos explosivos y más fáciles de gestionar. Porque si permanecemos calmados (aunque tristes, decepcionados o desengañados) podremos plantearnos empezar a asimilar la realidad, afrontar la situación y buscar una solución al conflicto.

Puede ser útil escribir una lista de las cosas que suelen enfadarte. Esto te servirá para dos cosas: para adelantarte a esa reacción; y para empezar a comprender lo que te enfurece.

¿Lo que te enfurece es razonable o es una reacción exagerada? Si es exagerada (es decir, si a otras personas no les afecta igual), es que está saliendo tu sombra y/o tu niño herido (con toda su rabia reprimida) y/o estás desplazando otro problema (ejemplo: pagar en casa, problemas de trabajo).

Aprende a identificar las primeras señales de la ira. ya que sólo al principio se puede hacer algo (llegado un punto, el cortex frontal casi deja de funcionar y la amígdala toma el mando).
¿Cómo notas que “empieza a subir el termómetro”? (pensamientos, conductas y sensaciones corporales): ¿se acelera tu corazón? ¿y la respiración? ¿se te pone roja la cara? ¿mandíbula tensa?. Prueba entonces posibles estrategias ante las primeras señales de ira:

-Vete de la situación (di por ejemplo que necesitas salir un momento para no explotar) o posponed la discusión.

-Cuenta hasta 10 practicando la respiración abdominal y piensa en las consecuencias: Espera un poco antes hablar o actuar; respira hondo unas cuantas veces y cuenta despacio hasta diez. Aprovecha ese momento para serenarte y decidir menos emocionalmente qué quieres hacer y decir, para que no sea algo de lo que te puedas llegar a arrepentir.




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