Psicólogos Bilbao; especialistas en terapia de pareja y de adulto, explica de qué modo está afectando la crisis socio-sanitaria del Covid-19 al mundo laboral.

22.03.2020

Psicólogos Bilbao; especialistas en terapia de pareja y de adulto, explica de qué modo está afectando la crisis socio-sanitaria del Covid-19 al mundo laboral.

El mundo laboral va a vivir durante una temporada una situación anómala en la que se implantarán medidas excepcionales, adaptándonos a situaciones nuevas y que hasta hace poco ni siquiera habíamos contemplado. Recomendamos facilitar el teletrabajo siempre que sea posible para dar más sensación de seguridad a los trabajadores, quienes ejercerán su trabajo con una mayor sensación de control.

También pueden aportarse medidas de conciliación laboral, como flexibilizar los horarios en la medida de lo posible, e incluso, en aquellos casos en los que se pueda, adelantar vacaciones. Habrá trabajadores que deberán cuidar de familiares y personas mayores, y con estas medidas podemos transmitirles que la empresa está remando en su favor y que va a intentar ayudarles también en lo que respecta a su labor profesional.

En este sentido, la comunicación es un mecanismo al alcance de todos y su uso puede ser o no causa de riesgo psicosocial: la comunicación. Ahora más si cabe, las herramientas de comunicación deben utilizarse de forma efectiva. Aquellas organizaciones que sepan a ciencia cierta que puede mantener los trabajos y los salarios, es recomendable que lo transmitan a los trabajadores, pues les reducirá la incertidumbre acerca de si van a poder seguir o no en sus puestos, o si van a cobrar a fin de mes. Ese tipo de mensajes, que pueden resultar obvios para los mandos, pueden no serlo tanto para los trabajadores, y comunicándolo podemos rebajar el nivel de incertidumbre.

También es importante que, con aquellas personas que no pueden teletrabajar, la comunicación se dirija hacia la garantía de que su salud y seguridad van a ser cubiertas. En estos momentos las personas tienen miedo de desplazarse a sus lugares de trabajo, porque tienen que coger los medios de transporte y no saben si sus oficinas van a estar desinfectadas. Ahora es el momento de que recuperemos una herramienta tan básica como es el habla y la comunicación, para ponerla a disposición de nuestros empleados.

Por otro lado, se ha detectado un repunte de mandos intermedios con ataques de ansiedad. Se comete el error de dar por hecho que los mandos intermedios saben gestionar la ansiedad de sus empleados, pero no siempre va a ser así. Hay que entender que ahora mismo hay personas no tienen las herramientas que creíamos que tenían. No hay que dar por supuesto que un coordinador vaya a saber gestionar el tipo de estrés que tienen ahora los empleados. Los responsables no siempre van a poder controlar todo ese tipo de variables, y vamos a tener que ayudarles entre todos a que la situación se vaya normalizando.

Cuando tenemos altos niveles de estrés, miedo y ansiedad, nuestra concentración, atención y memoria pasan a un segundo plano y caen en picado y sus niveles no están en el punto que desearíamos. Independientemente del puesto y tareas, lo primero es intententar descansar lo mejor posible. Necesitamos dormir y necesitamos descansar para que el cuerpo, al día siguiente, se sienta con las herramientas de nuevo activas. El descanso es la única garantía para que está herramienta funcione y la concentración vuelva otra vez al estado original del día anterior.

La reducción del uso del móvil es otra de las claves: cada vez que recibimos un whatsapp, tardamos una media de 3 a 5 minutos en abrirlo, leerlo, contestar y volver a concentrarnos. Por ello instamos a limitar el uso del móvil durante la jornada de trabajo, e incluso a poderlo en modo avión. También podemos iniciar el día abordando primero las rutinas más fáciles, para asegurarnos el éxito. De esta manera es más probable que, como me veo capaz de realizarlo, mi nivel de concentración aumente progresivamente, de forma que en escalada iremos aumentando el ritmos.

En ese sentido, también es importante respetar las pausas, que están precisamente para que podamos rebajar el nivel de alerta. No hay que dedicar estas pausas a hablar del coronavirus (Covid-19). Hasta hace una semana no lo hubiésemos, y ahora tampoco debemos. Es complicado, pero existen otras mil cosas de las que hablar: series de televisión que estamos viendo, anécdotas divertidas con los hijos, parejas o familia en casa, listas de música, páginas web con recursos para relajarse y hacer gimnasia… Así, en vez de estar centrándonos en el problema, compartimos información un poco más alegre.

De la misma forma, la gente que es muy exigente y siempre quiere dar el 1.000% en su trabajo y en su vida, deben entender que ahora no es el momento. Estamos poco concentrados, o un poco menos concentrados, y va a ser fácil que nuestros niveles de rendimiento sean más bajos de los deseables. Intentaremos hacer nuestras rutinas de trabajo y llegar a nuestros objetivos, pero sin grandes excelencias. Es el momento de adaptarnos a esta situación nueva y ver cómo poco a poco vamos a salir adelante e ir subiendo esos niveles de exigencia.


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