Psicólogos Bilbao; especialistas en terapia de pareja y de adulto, explica las principales características del Síndrome de Alienación Parental (SAP).

20.07.2020

Psicólogos Bilbao; especialistas en terapia de pareja y de adulto, explica las principales características del Síndrome de Alienación Parental (SAP).

¿Qué es el Síndrome de Alienación Parental?

Se conoce como SAP al rechazo por parte del menor a la interacción parentofilial, es decir, con uno de sus progenitores. Este fenómeno suele darse cuando el menor está inmerso en el proceso de ruptura de sus padres. Cabe destacar que el origen del rechazo mencionado debe estar en conductas y actitudes por parte del progenitor “aceptado por el menor”. El objetivo de este progenitor alienador, es someter al menor hacia una marcada polarización.

Por tanto, el debilitamiento en la relación progenitor rechazado-hijo resulta injustificado. Esto se debe a que no existe una historia previa en las relaciones parentofiliales que permita entender el distanciamiento y rechazo del menor hacia dicho progenitor.

En resumen, en el SAP un progenitor trata de modelar o programar a su hijo para que este rechace al otro progenitor.

El fenómeno del SAP aparece sobre todo en los procesos intrafamiliares con alta conflictividad post ruptura. Por tanto, la intervención por parte del sistema judicial resulta necesaria.

Se contempla en el orden jurisdiccional del Derecho de Familia y resulta una casuística recogida dentro de la evaluación psicológica forense. Los procedimientos en los que más suele aparecer el SAP como objeto de estudio son las valoraciones del régimen de guarda y custodia más idóneo o los procesos de modificación de medidas.

¿Cómo evaluar el Síndrome de Alienación Parental?

A la hora de realizar una evaluación psicológica pericial, el criterio principal que el perito debe tener en cuenta para poder valorar la existencia de un SAP son las conductas de rechazo a la interacción parentofilial manifestadas por el menor hacia uno de sus progenitores. Generalmente, el progenitor rechazado o excluido suele ser con el que no convive, pero puede haber excepciones. Resulta muy importante detectar dicho rechazo y no las conductas y actitudes obstaculizadoras por parte del progenitor alienador, ya que no siempre el menor se somete a estas estrategias parentales.

Para hablar técnicamente de un fenómeno de SAP se debe establecer una relación causal. Es decir, una conexión directa entre el rechazo manifestado por el menor hacia la interacción parentofilial con uno de sus progenitores y las conductas y actitudes del otro progenitor (el alienador) en dicho rechazo. Establecer esta relación causal es necesario y suficiente para explicar la magnitud de este fenómeno.

Es importante que durante la evaluación se descarte la existencia de un maltrato real por parte del progenitor rechazado. Esto supondría un contexto justificado para el rechazo por parte del menor, por lo que haría incompatible la determinación de un SAP.

¿Cuáles son las señales del Síndrome de Alienación Parental?

Como hemos mencionado con anterioridad, el rechazo manifestado por el menor tiene su origen en diferentes comportamientos que el progenitor alienador manifiesta en su presencia. Algunas de estas conductas o actitudes son:

- Menospreciar al otro progenitor a través de comentarios negativos, insultos y adjetivos que ridiculizan y afectan su imagen.
- Infundir mentiras en el menor sobre el otro progenitor.
- Imponer dificultades en la relación entre el menor y el otro progenitor. Es decir, impedir la comunicación, las visitas o incluso la convivencia.
- No hacer partícipe al otro progenitor en aquellas decisiones importantes relativas a la educación o salud de del menor. Esto provoca que el menor se desarrolle sin la referencia de uno de sus progenitores.
- Reforzar actitudes de rechazo por parte del menor hacia el otro progenitor.
- Incluir a su propio entorno familiar y amistades en las ofensas hacia el otro progenitor.

Como consecuencia de estos comportamientos, el menor rechaza y critica de forma frívola y repetida al otro progenitor. Las críticas resultan injustificadas, dramáticas o exageradas. Asimismo, el menor habla del progenitor rechazado en términos despectivos sin manifestar sentimientos de culpa o vergüenza por ello.

Es interesante como, con frecuencia, el discurso y el léxico que el menor utiliza se asemeja al que usa el progenitor alienador, con el que manifiesta afinidad y unión en cualquier tesitura. A menudo este rechazo se extiende a la familia o entorno del mismo progenitor.

De esta forma, el menor sufre un continuo abuso emocional que le presiona a pensar, sentir y actuar acorde a los deseos de su progenitor (el alienador). A ello se le suma la negación injustificada del derecho a disponer del apoyo y afecto de uno de sus padres y por ende, de la otra mitad de su familia.

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