Psicólogos Bilbao; expertos psicólogos en el duelo psicológico, comparte interesantes reflexiones sobre el suicidio.

14.05.2018


Psicólogos Bilbao; expertos psicólogos en el duelo psicológico, comparte interesantes reflexiones sobre el suicidio.

Las pérdidas nos empujan a vivir crisis y transformaciones que atraviesan todas las dimensiones de nuestro ser. El trabajo del duelo es un concepto que alude a este proceso integral que hacemos cuando vivimos una de ellas.

El duelo, si bien es natural, requiere de nosotros una actitud de no-evasión, de apertura y de honestidad para llegar a buen término. Y también exige la realización de las siguientes tareas:

a) aceptar la realidad de la pérdida, asumir que nuestro ser querido murió realmente y no volverá nunca más, b) elaborar las emociones, viviéndolas y expresándolas auténticamente, c) readaptarse a la falta y d) darle un lugar justo al fallecido, honrándolo por haber hecho parte de nuestras vidas y dándole un lugar en el corazón que no nos arrebate nuestra entrega a la vida.

Ahora bien, en el caso de un suicidio, el trabajo de aceptación es más difícil y nuestras expectativas y esquemas para entender la vida son cuestionadas.

El suicidio es un acto proscrito en nuestra cultura influenciada por el catolicismo. Esto genera exclusión en términos sociales y familiares: quien se suicida es un paria. Esto presupone un trabajo deliberado de inclusión de quien se suicida.

El suicidio genera situaciones emocionales complejas, donde se encuentran y contradicen la rabia, el resentimiento y el dolor. Por eso, una ayuda externa puede ser importante para aprender a ordenar y elaborar las emociones en conflicto.

Pero también es la señal de que el umbral del sufrimiento supera el punto de lo soportable. Esto genera mucha frustración y culpa. En este punto es fundamental el trabajo de aceptación: somos pequeños para ahorrarle el sufrimiento a los otros y no podemos gobernar el destino de nadie.

Lo más difícil de entender y aceptar es que el suicidio es una elección libre. Tratamos de explicar todo para quitarle la elección al suicidio. Pero es su acto, es su elección, es su opción ente las circunstancias.

¿Qué hacer ante una pérdida tan dura?

Lo primero es buscar ayuda profesional y redes de apoyo que fortalezcan las siguientes actitudes y procesos:

• Aceptar la pérdida, la elección y las situaciones de sufrimiento que generan, acompañan y se derivan del suicidio.

• Trabajar las emociones sin negarlas, ni distorsionarlas, facilitando su vivencia y expresión en un ambiente seguro.

• Incluir al suicida afectiva y simbólicamente. No sumergirlo en el secreto familiar, no disfrazar lo que pasó. Darle un lugar justo en la casa y en el corazón.

• Identificar y atender, con responsabilidad y sin culpa, las dificultades familiares e interpersonales que se anudan al acto del suicidio.

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