Psicólogos Bilbao; gabiente psicológico especializado en duelo, señala importantes reflexiones sobre el apego.

17.07.2018

Psicólogos Bilbao; gabiente psicológico especializado en duelo, señala importantes reflexiones sobre el apego.

Entendemos por apego al vínculo emocional entre niños y padres. Entre otras muchas características podemos destacar que es el responsable de proporcionar la seguridad suficiente para que se produzca un correcto desarrollo de la personalidad del menor. La generación de este vínculo se basa en la creación de una figura de referencia (o de apego) con la que el bebé se identifica como base segura desde la cual explorar entornos desconocidos.

La accesibilidad y capacidad de respuesta de la figura de apego es clave para definir el estado en el que se encuentra el niño. Si la persona que es referente emocional durante su crecimiento, o bien no está presente o en determinados momentos no ofrece la seguridad y confianza suficientes, generará en el niño un estado de inseguridad y ansiedad que marcará, en elevada proporción, su desarrollo presente y futuro.

La presencia de trastornos mentales es uno de los factores de riesgo mayoritarios en esos niños con un estilo de apego no seguro. Las madres con enfermedades mentales pueden tener dificultad para proporcionar los cuidados y apoyos necesarios, llegando a mostrarse negativas y, en ocasiones, incluso llegando a rechazar al niño. Si existe una ausencia repetida de las necesidades emocionales del niño, no se presta la suficiente atención a sus necesidades físicas o existe una dificultad para formar vínculos estables pueden provocarse alteraciones en diferentes aspectos del desarrollo como en los patrones de comunicación, en las relaciones sociales, en la expresión de emociones o en el ritmo de aprendizaje. Y es lógico. Si una madre está triste, deprimida, ansiosa o indefensa, esto influirá en la crianza del niño. Es necesario actuar a tiempo y prevenir que el niño desarrolle un vínculo materno incompleto o desadaptativo. La posibilidad de que aparezca algún tipo de trastorno se incrementa, y con ello aumenta la posibilidad de que en la edad adulta pueda presentar algún problema.

Se han hallado evidencias científicas que establecen que niños que no desarrollan un apego seguro, de adultos muestran mayor tendencia a la inseguridad, presencia de ansiedad, patrones de dependencia y falta de comunicación. Es necesario estar atentos al desarrollo infantil. Es necesario esforzarse por tratar de ayudar a los niños y adolescentes en esta situación. Actuar a tiempo no sólo supone beneficio para los niños afectados si no una labor muy importante de prevención para su futuro como adultos. Ayudar a cualquiera de los progenitores en este tipo de situaciones tiene un doble beneficio, se les ayuda a ellos y a sus hijos. Actuar a tiempo significa, no solo garantizar la felicidad del niño, si no también poder asegurar un correcto desarrollo futuro.

Ser capaces de prevenir la posible aparición de estos síntomas nos da la capacidad de evitar su influencia negativa posterior. De igual forma, y ante la presencia de dichos trastornos, sería muy beneficioso tener de protocolos de actuación definidos y específicos para mitigar al mínimo la influencia negativa que el niño pueda recibir durante esta situación.

Cómo ayudar a un niño si uno de sus padres padece un trastorno mental:

-A su alrededor hay otras personas que pueden ayudar, ofreciendo cariño y seguridad al niño.

-Afianzar el cariño expresado, la seguridad, la confianza.

-Explicar la enfermedad y la influencia que tiene en la relación madre-hijo acorde con la edad del menor. Pedir ayuda a un profesional que esté disponible para solucionar cualquier tipo de duda y acompañar haciendo soporte.

-Trabajar la identificación de sentimientos y forma de expresarlos. Aprender a cuidarse a uno mismo para poder ofrecer lo mejor al otro.

-Adaptar y alinear el ambiente familiar y escolar con la situación real, identificando puntos de apoyo y contando con una red de calidad.

-Entender que las peticiones de ayuda de los niños y adolescentes no siempre son iguales que las de los adultos (rabietas, conductas negativas, violentas).

-Acudir y buscar la ayuda de un especialista. Es bueno trabajar coordinados para que el niño pueda expresarse y trabajar sus emociones.

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