Psicólogos Bilbao; gabiente psicológico especializado en el tratamiento de la ansiedad y estrés, explica cómo ayudar a los niños que se encuentran en un proceso de duelo. ismo.

25.12.2019

Psicólogos Bilbao; gabiente psicológico especializado en el tratamiento de la ansiedad y estrés, explica cómo ayudar a los niños que se encuentran en un proceso de duelo.

Es muy importante que el entorno del niño exteriorice sus sentimientos sin dramatismos pero sin ocultarlos. Si los adultos comparten la pena en lugar de esconderla o disimularla, ésta será percibida como algo natural y él niño mismo tendrá menos dificultades para vivenciar y elaborar su propia pena; percibirá que es normal estar triste evitándose de este modo muchas complicaciones.

La actitud sobreprotectora de muchos adultos de hacer como que no ha pasado nada delante de los niños es muy perjudicial para todos; para el adulto en el sentido de que él mismo tiene que reprimir muchos sentimientos y para el niño en el sentido de que él percibe la tensión y que algo raro está sucediendo y lo único que puede provocar en el niño es miedo, intranquilidad, angustia, sentimiento de culpa y pérdida de confianza en los adultos. Por supuesto; el lenguaje debe ser claro y adaptado a la edad y nivel de comprensión del niño.

Hay que permitir la manifestación de sentimientos, evitar las censuras. Hay que animar a los niños a que hablen de sus miedos, confusión, enfado, preocupaciones... Hay que dar a los niños un sentimiento de seguridad; decirles que están a salvo y que se les va a cuidar. (no hay que olvidar que los padres son su referente). No hay que vacilar en reconocer que no se tiene respuesta a todas sus preguntas; siempre y cuando se haga con cariño es suficiente. Esta honestidad puede hacerles ver que no hay respuestas para todo y ayudarles a hacer frente a la frustración que eso conlleva. Es un momento propicio para trabajar la confianza y la esperanza de que todo se va a solucionar; aunque el momento sea duro es muy útil recordar que no siempre va a ser así. Pregunta a tus hijos qué necesitan de ti (muestras de cariño, tiempo para hablar, tiempo para jugar...). Planificar actividades con amigos y familia; es importante no abandonar las relaciones interpersonales.




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