Psicólogos Bilbao; gabiente psicológico especializado en la mejora de la autoestima de sus pacientes, profundiza en los principales aspectos a tener en cuenta de ésta.

23.02.2017


Psicólogos Bilbao; gabiente psicológico especializado en la mejora de la autoestima de sus pacientes, profundiza en los principales aspectos a tener en cuenta de ésta.

La imagen que tenemos de nosotros mismos empieza desde la primera infancia cuando recibimos los mensajes de nuestros padres sobre lo que piensan de nosotros. La forma de educarnos, de valorarnos, de transmitir cariño, de darnos alas va a influir en nuestro carácter y comportamiento.

Pronto el círculo se amplía y nuestro entorno más próximo nos devuelve, como rebotada en un espejo, nuestra imagen.

Hay que tener una autoestima equilibrada (la sobrestima también es un problema), para poder ir construyendo tu proyecto de persona: pensar cómo eres, cómo te relacionas, cómo disfrutas el ocio, cuáles son tus capacidades intelectuales, la autoestima sexual, cómo te desenvuelves en el día a día…En definitiva, tener un concepto claro de ti mismo. Todo depende de la escala de valores de cada persona, si una mujer piensa que su valor como persona es ser madre y no ha conseguido serlo puede que su autoestima se vea afectada.

Aunque la autoestima como tal no suele ser el motivo primario cuando alguien acude a la consulta del psicólogo, al final siempre surge entre otros problemas emocionales. Algunas personas reconocen y quieren tratar su baja autoestima, pero la mayoría lo que tienen es depresión y sienten que no valen nada, no tienen motivación. Muchos acuden a la consulta del psicólogo por otras cosas, pero acaban diciendo que tienen que arreglar la autoestima.

Desenmarañar la madeja para llegar a los desencadenantes de la baja autoestima: las etiquetas que nos ponen nuestros padres; la sobreprotección que te corta las alas; las expectativas y la frustración de no haberlas alcanzado; tener creencias erróneas sobre uno mismo; nuestro físico; el perfeccionismo; la insatisfacción; problemas emocionales como depresión, ansiedad o, por ejemplo, trastorno de déficit de atención e hiperactividad, niños cuya autoestima se resiente por los malos resultados en los estudios fruto de la falta de concentración.

Pero una autoestima frágil también se debe a no reparar en la normalidad que nos rodea y tan solo valorar la excepcionalidad, además de la escala de valores de cada persona en una sociedad basada en el “cuanto más tienes más vales”.

Es tan importante reconocer nuestras cualidades con una mirada limpia, pero también mirar a nuestros defectos y limitaciones y aceptar que somos personas normales y por eso somos imperfectos, cometemos errores, no vamos a conseguir todo lo que queremos y que no pasa nada, porque está dentro de la normalidad. Muchas de las personas tienen una baja autoestima porque no aceptan esos errores y se fijan en ellos y no valoran lo que tienen de bueno.

Además de reconocerse asimismo, es importante tomar la iniciativa, ser activo, actuar.

Hay que arriesgar en algunos casos y activarte en otros. Pero a una persona que tiene poca autoestima y confianza hay que prepararla para que acepte que lo importante es intentarlo y que no debe frustrarse si no lo consigue. Hay que seguir buscando y haciendo cosas que te agradan y que te hacen sentir válido

Los principales ajustes para equilibrar nuestro autoconcepto son:

Intentar cambiar las percepciones negativas, y muchas veces, erróneas que tenemos sobre nuestra personalidad y nuestro físico.
Mirar sin miedo a nuestros defectos y limitaciones.
Revisar el listón de nuestras expectativas y el grado de frustración si no las conseguimos.
Valorar lo bueno cuando es normal, no solo cuando es excepcional. La mayoría somos normales, no excepcionales.
Ser conscientes de que si nos equivocamos hay que seguir para adelante y que estar inseguros en ocasiones forma parte de la vida.
Ser activos, tomar iniciativas, arriesgar. Intentarlo es más importante que conseguirlo.



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