Psicólogos Bilbao; gabiente psicológico especializado en terapia de adulto, explica en qué consiste el síndrome post-vacacional.

04.09.2016

Psicólogos Bilbao; gabiente psicológico especializado en terapia de adulto, explica en qué consiste el síndrome post-vacacional.

Los síntomas más comunes derivados de este síndrome pueden ser físicos, como el cansancio generalizado, la fatiga, la falta de sueño, dolores musculares, falta de apetito o de concentración, problemas estomacales, palpitaciones, taquicardias o dolores de cabeza. Además, puede desencadenar otros muchos más graves como trastornos cardiovasculares, digestivos, respiratorios y hasta dermatólogos.

Pero los síntomas también pueden ser psíquicos, como irratibilidad, tristeza, falta de interés, ansiedad, estrés, cambios de humor, malestar general, inseguridad... y un sentimiento de no sentirse capaz de regresar al trabajo y adaptarse correctamente.

Los expertos aconsejan no alargar las vacaciones hasta el día anterior de empezar a trabajar. Planear la vuelta al trabajo un par de días previos ayuda a mejorar la adaptación a la rutina y los hábitos.

El desarrollo de una actividad de ocio con el trabajo y dedicarse tiempo a uno mismo para poder volver al ritmo habitual. La actitud positiva es otra forma de evitar los síntomas.

Intentar que el primer día de trabajo no suponga una carga, si no un proceso de adaptación paulatino.

El ejercicio físico ayuda a la liberación de endorfinas, de forma que el estado de ánimo mejora y síntomas como la apatía o la sensación de estrés descienden. Moderar el consumo de alcohol y y cafeína puede ayudar a disminuir, a su vez, dichos síntomas.

Evitar un periodo excesivo o demasiado largo de las vacaciones permite que el regreso no sea tan brusco. Distribuir la ausencia del entorno laboral en diferentes periodos y no tomársela toda de golpe.
Un invento

Para algunos psicólogos, el síndrome postvacacional no es más que «un invento»; es decir, este síndrome no existe más que para «aquellas personas que son víctimas de acoso laboral» y a quienes la vuelta al trabajo les supone «ansiedad, insomnio, irritabilidad» porque se dirigen a «una tortura». Los psicólogos clínicos son los únicos que pueden diagnosticarlo.

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