Psicólogos Bilbao; gabinete especializado en ayudar a las personas a conocerse a sí mismas, comparte algunos conceptos psicológicos que suelen confundirse.

05.04.2021

Psicólogos Bilbao; gabinete especializado en ayudar a las personas a conocerse a sí mismas, comparte algunos conceptos psicológicos que suelen confundirse.

Son las siguientes:

Refuerzo negativo – Castigo.

Refuerzo y castigo son dos de los conceptos más importantes de la psicología conductista. Hablamos del primero si buscamos aumentar la probabilidad de una conducta. Si, por el contrario, queremos disminuirla, debemos referirnos al castigo.

El refuerzo negativo implica la retirada de un estímulo aversivo, es decir, de un objeto o una situación que resulta desagradable para la persona. Esta estrategia aumenta la probabilidad de que un comportamiento anterior se repita. Estamos ante un caso de refuerzo negativo cuando una madre levanta un castigo a su hijo para premiarle por haber estado toda la tarde estudiando.

El castigo consiste en la presentación de un estímulo negativo, que disminuye la probabilidad de que una conducta se repita. Pongamos dos ejemplos. Cuando nuestro jefe nos impone una pequeña sanción por haber llegado tarde o cuando el niño se queda sin postre por haberse portado mal.

Antisocial – Tímido

Los comportamientos antisociales son aquellas acciones peligrosas o perjudiciales para la sociedad que implican normalmente daño a terceros. Estas personas sienten rechazo o tienen dificultades para vivir en sociedad.

De hecho, el Trastorno Antisocial de Personalidad (TAP) es una patología psiquiátrica atribuida a aquellos que rehúyen las normas preestablecidas y la ley. Incluso pueden llegar a cometer delitos graves por impulso a sabiendas de su ilegalidad. En el otro extremo se encuentra la timidez, que no implica daño o perjuicio alguno para las demás personas. Es una sensación de inseguridad o vergüenza que siente uno mismo cuando se tiene que enfrentar a situaciones sociales nuevas.
Subconsciente – Inconsciente

Para desemparejar ambos conceptos es necesario remitirse al garante del Psicoanálisis, Sigmund Freud. Aunque actualmente tienden a emplearse indistintamente, hay sutiles e importantes diferencias entre estos dos conceptos de psicología.

El subconsciente es la mente emocional, la que obedece a gustos o deseos. Por ejemplo, si cambiamos de sitio el cesto de la ropa, nos llevará un par de días acostumbrarnos a su nueva ubicación. Esto es evidencia de que las conexiones neuronales subconscientes se van fortaleciendo con el paso del tiempo.

Por su parte, el inconsciente es el contenido mental que escapa de la consciencia o el que resulta difícilmente alcanzable por esta. Es la mente más primitiva, fruto de la potenciación genética a través de años de ensayo y error. Es la que gestiona, por ejemplo, la respiración.

Envidia – Celos

Otros de los conceptos de psicología que usamos mal muy a menudo. La diferencia entre estos dos términos es muy sencilla y se trata de una cuestión de cantidad y tenencia. Para que exista envidia son necesarias dos personas. Además, esta emoción está asociada al “no tener”. Una persona así ansía lo que otra tiene y no quiere que esta lo posea.

Los celos implican normalmente a tres o más seres e involucran “el tener”. Aparecen cuando alguien ve amenazada una relación que considera valiosa. Son una respuesta emocional de miedo a perder algo muy apreciado por nosotros. Por eso, cuando vemos que nuestro vecino se ha comprado un nuevo coche, sentimos envidia. Cuando nuestro mejor amigo se echa novia, podemos sentir celos porque la novia estropeé la relación que tenemos con nuestro amigo, pero no envidia.

Delirios – Alucinación

La confusión entre estos dos conceptos de psicología puede venir determinada porque pacientes con alucinaciones auditivas (escuchar voces) pueden llegar a desarrollar delirios, como creer que otras personas quieren herirles.

Pero si bien la alucinación es una experiencia perceptiva totalmente inventada por la mente, el delirio conlleva distorsionar algún estímulo externo o una realidad existente. El delirio no deja de ser una creencia más o menos elaborada que se vive con una profunda convicción a pesar de que las evidencias objetivas apuntan en otro sentido.




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