Psicólogos Bilbao; gabinete psicológico cognitivo-conductual y especializado en Flores de Bach, explica cómo la emoción tiene un efecto claro en el cuerpo.

24.12.2012

Psicólogos Bilbao quiere compartir con vosotros las reacciones que las emociones producen en el cuerpo. Todas las teorías psicológicas actuales coinciden en la gran influencia de nuestros pensamientos en nuestro cuerpo.

Psicólogos Bilbao trabaja con la mente y con el cuerpo ya que no existe posibilidad de separación entre ambas entidades.

La mente no solo es pensamiento, también incluye la emoción. La emoción surge en el punto en el que cuerpo y mente se encuentran. Es la reacción del cuerpo a la mente, o dicho de otra forma, el reflejo de la mente en el cuerpo. Cuanto más te identificas con el pensamiento, con lo que te gusta o te disgusta, con tus juicios e interpretaciones, es decir, cuanto menos presente estás como conciencia observante, más fuerte es la carga de energía emocional, seas consciente de ella o no. Si no puedes sentir tus emociones, si estás desconectado de ellas, acabarás sintiéndolas a un nivel puramente físico, como un problema o síntoma físico.

Si te es difícil sentir tus emociones, empieza por enfocar la atención en el campo energético interno de tu cuerpo. Siente el cuerpo desde dentro. Así estarás conectado con tus emociones. Si quieres conocer tu mente, el cuerpo te dará un reflejo fiel; por lo tanto no sólo observes la emoción, sino siéntela en tu piel. Si hay conflicto entre ambos, el pensamiento es el que miente, la emoción dice la verdad. La verdad de tu estado mental en ese momento.

Observar una emoción es básicamente igual que escuchar u observar un pensamiento. La única diferencia, es que mientras el pensamiento está en tu cabeza, la emoción tiene un fuerte componente físico, de modo que se siente principalmente en el cuerpo. Puedes dejar que la emoción está ahí sin ser controlado por ella. Ya no eres la emoción; eres el observador.

Todo esto no solo sirve para hacer pequeños ejercicios, sino en crisis importantes de nuestras vidas, como en una ruptura, un duelo, una crisis de identidad, es importante observarnos y sentir lo que sentimos, sin juicio.


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