Psicólogos Bilbao; gabinete psicológico especializado en el proceso de duelo, terapia de pareja e, individual, explica los principales indicadores del chantaje emocional.

30.04.2018

Psicólogos Bilbao; gabinete psicológico especializado en el proceso de duelo, terapia de pareja e, individual, explica los principales indicadores del chantaje emocional.

Cuando escuchas mensajes como: "Si me quisieras, no lo harías"; "Ahora como tienes novio, ya no te importan tus amigas"; "Un hijo nunca le hace eso a una madre"; "Puedes pedir los días que necesites, aunque ya sabes que hay mucha gente queriendo trabajar"; "Con todo lo que he hecho por ti y ahora tú..."; "Si no eres capaz de comprometerte, mejor será conocer a otras personas"; "Solo quiero lo mejor para los dos"; "Si me amas, vendrías a vivir conmigo"; "Ya no hace falta que vengas, ya voy yo sola"...

El chantaje emocional es una forma de manipulación, por lo general, bastante extendida en su uso y que lleva implícito algún tipo de amenaza, castigo o culpa, ejecutada por otros en caso de no seguir sus indicaciones.

Esta forma de manipulación puede ser tanto inconsciente como voluntaria y no necesariamente se asocia a personas egoístas.
El chantaje emocional es un mecanismo de defensa ante el sufrimiento y una forma de manifestar disconformidad y no aceptar al otro, exigiendo, así, satisfacer sus necesidades propias. El chantajista es temeroso e inseguro (aunque externamente no lo parezca) y te necesita para sentirse seguro cuando, ante cualquiera de sus demandas, obtiene una respuesta inmediata por tu parte.

El chantajista utiliza la palabra pero también una determinada actitud. El silencio, determinados gestos, expresiones, una conducta defensiva de victimismo o reproche, amenazas con algún tipo de consecuencia perniciosa si no se cede... son algunos de los ejemplos, todo ello con el objetivo de obligar a otros o generar culpa en caso de que no cumplan con las expectativas propias.

El efecto es devastador: inseguridad, confusión, culpabilidad, miedo, autocrítica y autocastigo.

Aquí se resumen los síntomas del chantaje emocional:

Exigencia: Se inicia como una sugerencia lo que acaba siendo una demanda obligatoria. No expresan de forma clara lo que quieren y dan rodeos esperando que tú adivines lo que necesitan. Cuando no es así, se evidencia rápidamente que tiene muy claro lo que quiere y no va a cambiar de idea.

Baja empatia: Cuando no haces lo que el chantajista quiere, no va a tener la menor intención de entender tus sentimientos ante tu negativa y se iniciará un juego de presión para que cambies de idea. Al principio parecerá que quiere entender tu posición pero, en la medida en que sigamos la conversación, se convertirá en un monólogo donde se explican -con tono sobreprotector- todas las bondades positivas de la demanda.

Etiquetación / ataque: Cuando los buenos modos no funcionan, se sube un grado la presión para conseguir lo que se desea del otro, desvalorizándole como persona o marcando exageradamente su egoísmo o egocentrismo.

Seducción / victimismo: Otra forma más de ejercer un grado mayor de presión es a través de la conquista a través de lo maravilloso que va a ser el futuro con esa persona (si haces lo que te pide) y si tú lo estás negando es que no quieres ser feliz y limitas las posibilidades de los dos. Entonces el manipulador se siente dolido y defraudado adoptando, entonces, esa actitud de víctima que te hace sentir tan culpable.

Amenazas: Cuando todo esto no funciona empieza el acoso a través del castigo (físico o psicológico). Se amenaza con el futuro desdichado, con el sufrimiento infringido, con el dolor que no podrá soportar y le llevará a cometer cualquier error insalvable, con la posibilidad de la ruptura, de la pérdida y la soledad... Si terminas obedeciendo al chantajista, te encontrarás haciendo aquello que en principio te hacia sentir incómodo. Habrás bajado tu resistencia y permitirás aquello que no deseas con certeza.

Repetición: Una vez el miedo a las amenazas y la presión haya dejado paso al alivio de ceder a los deseos del otro, el chantajista aprende que presionando consigue lo que desea y el chantajeado aprende que cediendo alivia su miedo y culpa y recupera la calma y la estabilidad. Se ha iniciado el esquema reiterativo del síndrome del chantaje emocional. Así, se repetirá cada vez que el chantajista emocional tema no obtener lo que desea y, de este modo, su atención se fijará en conseguir el objetivo, en centrarse en el resultado deseado, imposibilitándose a percibir cómo nos afectan sus actuaciones.



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