Psicólogos Bilbao; gabinete psicológico especializado en el proceso de duelo, terapia de pareja e individual, propone siete consejos para evitar la ansiedad en los exámenes.

20.11.2017

Psicólogos Bilbao; gabinete psicológico especializado en el proceso de duelo, terapia de pareja e individual, propone siete consejos para evitar la ansiedad en los exámenes


1. El estrés, los nervios, la ansiedad ante un examen es algo completamente normal. Incluso a un nivel moderado nos hacen funcionar mejor. El problema surge cuando en vez de estimularnos, nos bloquean y menoscaban nuestro rendimiento. Y esto depende tanto de la persona individual como de la situación en concreto (ejemplo, hay quienes que no presentan problemas ante una prueba académica y “no pueden” con el carnet de conducir).

2. La mejor actitud ante un estado de ansiedad es aceptar que tenemo un cierto nivel de nerviosismo y que no pasa absolutamente nada por ello.

3. Haz un listado de cosas que te relajan, que te hacen bien, que te han ayudado otras veces. Déjalo en un lugar visible pues cuando estamos mal, estresados, ni se nos ocurre que un paseo o una buena canción me pueden calmar.

4. Una estrategia concreta que suele funcionar es, antes de entrar a un examen, vomitar por escrito los pensamientos negativos y lo que nos preocupa. Ésta es una manera clara de evidenciar algo que siempre hay que tener presente: lo que tenemos en la cabeza son sólo pensamientos que fabrica nuestro cerebro (unos días, grises y negros, y otros, de colores, así que mejor no tomarlos muy en serio).

5. También es muy importante relativizar: me juego tener curro de lo mío en septiembre, si estoy con las opos de educación; o no sé qué cosa, si estoy con exámenes académicos… Pero…
¿Acaso es tan importante? (sólo hay ojear las catástrofes humanitarias desperdigadas por todo el mundo, o las que seguro tenemos bien cerca, como la enfermedad de un conocido). Además, quién sabe si será mejor para mí a la larga aprobar o suspender: la vida da tantas vueltas…

6. Nos toca además bregar con emociones y sentimientos complicados. Por ejemplo, ante la culpa por no haber estudiado más antes, toca decirnos “a lo hecho, pecho”: ante el pasado ya no puedo hacer nada, pero sí ante el presente, así que, por lo menos, con lo que pueda estudiar ahora voy a intentarlo. Y ante el enfado porque todo el esfuerzo realizado se vaya al traste por la ansiedad (o por los problemas psicosomáticos como colitis etc), a mí me ayudaba pensar que también podría tener un accidente y no llegar al examen (es decir, que hay cosas que no están bajo nuestro control; y que la vida no es justa, sólo “es”, es decir, es como es).

7. Si realmente te encuentras mal, ve a un profesional de confianza (no te la juegues a tomar pastillas que no conoces). Y luego, una vez pasados los exámenes, quizá también te plantees lo que te ha pasado como una señal de que has de investigar un poco dentro tuyo.



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