Psicólogos Bilbao; terapeutas especialistas en el tratamiento de la ansiedad y depresión, explica en qué consiste la misofonía.

18.02.2019

Psicólogos Bilbao; terapeutas especialistas en el tratamiento de la ansiedad y depresión, explica en qué consiste la misofonía.

La misofonia es un trastorno mental denominado también síndrome de sensibilidad selectiva al sonido que describe a las personas que odian ciertos ruidos. En inglés se utiliza la expresión de sonidos de disparo para calificar esos ruidos que provocan en la persona que sufre misofonia estrés, ira, irritación, ansiedad y, en casos extremos, rabia. Los desencadenantes comunes incluyen desde ruidos de comer, chasquidos de labios, o el sonido de una tiza al escribir en una pizarra, hasta el sonido de respiraciones profundas. Y lo que es peor, los sentimientos de agresividad tienden a ser mayores cuando provienen de personas por las que se tienen mayores lazos emocionales, como los miembros de la familia.

Las personas que lo padecen optan por camuflar los ruidos que provocan el malestar con música, por el contrario otras procuran evitar los ruidos que les resultan desagradables. Cuando el grado de malestar es muy elevado las consecuencias de padecer este síndrome pueden ser graves, ya que la persona evita tener relaciones sociales y tender al aislamiento, ya que pueden llegar a mostrarse desagradables y muy susceptibles de cara a los demás.

En 2013, un grupo de psiquiatras holandeses expuso los criterios de diagnóstico de esta condición e instó a que se clasificara como un trastorno psiquiátrico independiente. Actualmente aún no está clasificado como tal por la American Psychiatric Association al ser aún muy reciente su calificación. Aunque la misofonia es un término nuevo, miles de personas han estado describiendo los efectos que sufrían durante años. De hecho hay publicado un mapa en el que se puede contactar con personas de todo el mundo que sufren este trastorno para apoyarse los unos a los otros (en España únicamente aparece un contacto).

Acudir a un especialista es muy importante, sobre todo para detectar su gravedad. Existen diferentes grados de este síndrome y para su correcta evaluación y estimación de la gravedad los especialistas utilizan una escala de activación de la misofonia en la que se distinguen 11 niveles. El diagnóstico se hace en base a la evaluación de los sentimientos experimentados por el sujeto cuando se expone a sonidos específicos. Aún no sé conoce qué causa la condición pero los expertos parecen estar de acuerdo con que la misofonia no se trata tanto de los propios sonidos como de su contexto. De hecho un mismo ruido como el masticar la comida puede molestar o no dependiendo de quién sea la persona que lo haga o dependiendo de las circunstancias.

Lo que también está demostrado es que la aversión por ciertos sonidos provoca una incomodidad fisiológica real en estas personas y reaccionan a estos estímulos emocionales sudando más entre otras respuestas que tiene el cuerpo ante estos ruidos. Algunos expertos que han investigado este trastorno creen que los pacientes en algún momento hicieron una asociación negativa con ciertos sonidos, lo que produce cuando los escuchan en una reacción impulsiva a ellos.

Las ondas sonoras cuando vibran en los huesos del oído se transforman posteriormente en señales eléctricas que viajan por el nervio auditivo hasta el cerebro. La señal llega al tálamo, una parte del cerebro que actúa como un conmutador central de información sensorial. Desde el tálamo, la señal sigue dos caminos diferentes a la amígdala, que se encuentra profundamente en el cerebro y que está involucrado en el procesamiento de las emociones como el miedo y el placer. Una de las dos rutas va directamente desde el tálamo a la amígdala, lo que permite una respuesta inmediata, que inconscientemente conduce a una reacción emocional. La ventaja de esta ruta directa es la velocidad: se oye un gran estruendo, y el miedo le pide a su cuerpo que salte rápidamente y de forma automática para evitar el peligro. La otra ruta es más larga y va primero a la corteza prefrontal medial antes de llegar a la amígdala. La corteza prefrontal medial es una parte más avanzada evolutivamente del cerebro que puede regular las emociones y permitir una interpretación más exigente de una situación. Estos expertos consideran que en las personas que padecen misofonia no hay participación de esa ruta más larga y que por eso reaccionan instintivamente ante ciertos ruidos.
La misofonia podría estar relacionado con daños en la corteza prefrontal medial aunque no está demostrado. Independientemente de la causa, la misofonia hace más difícil la vida para los que lo tienen y por las personas que les rodean. En la actualidad no existe cura para este síndrome pero la terapia cognitivo conductual o la terapia de reentrenamiento en tinnitus aumenta la tolerancia a determinados ruidos, haciendo que desaparezcan los sentimientos desagradables. Los tapones que cancelan el ruido pueden ser una medida provisional para evitar este problema al que hasta hace poco ni siquiera se le había puesto nombre.




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