Psicólogos Bilbao; terapeutas especialistas en el tratamiento de la ansiedad y depresión, explica qué es la ambivalencia emocional.

21.06.2019

Psicólogos Bilbao; terapeutas especialistas en el tratamiento de la ansiedad y depresión, explica qué es la ambivalencia emocional.

Bleuer fue el primero en adoptar este término en 1911 para referirse al estado de ánimo en el que coexisten dos emociones opuestas, como el amor y el odio.

La ambivalencia se define como un estado de conflicto de emociones, donde se experimentan pensamientos y/o emociones que en su naturaleza son opuestas. La ambivalencia es experimentada como desagradable al percibir dos emociones contradictorias al mismo tiempo.

«La ambivalencia es la subrayada actitud emocional en la cual coexisten los impulsos contradictorios, usualmente el amor y el odio, que derivan de una fuente común y, por lo tanto, considerados como interdependientes».

Partimos de la base de que nuestra forma de sentir y pensar está asociada a nuestro conocimiento del mundo, a cómo experimentamos en él. Serge Moscovici, en su teoría de las representaciones, explica que nuestro comportamiento se rige por un código con el que clasificamos todo lo que nos sucede. Otorgamos un significado a todo lo que experimentamos.

Del mismo modo, según la corriente sistémica, la manera que tenemos de experimentar lo que nos rodea está influida por un factor esencial: la familia. El sistema familiar nos trasmite cierta información, ya sea de forma inconsciente o consciente, acerca del mundo y de cómo comportarnos en él.

En definitiva, podemos afirmar que nuestra forma de relacionarnos con las emociones y nuestros pensamientos están enormemente relacionados con dos elementos fundamentales: el sistema familiar y nuestras propias creencias a partir de nuestro propio conocimiento de lo que nos rodea.

Según Salvador Minuchin la familia es un sistema que se forma por una red de relaciones que a su vez conforman otros subsistemas. Se la concibe como un todo diferente a la suma de sus partes, que va pasando por un ciclo vital en el que va evolucionando a través de diferentes etapas a las que el sistema se adapta.

Cada familia conlleva implícitas ciertas normas, reglas, patrones, límites y jerarquías que determinan su adaptación y funcionalidad. Un patrón está formado por tres áreas: pensamiento acerca del mundo, emoción de ese pensamiento y, por último, la conducta que llevamos a cabo a través de las dos áreas anteriores. En consecuencia, la educación recibida en nuestro sistema familiar nos trasmite intrínsecamente ciertos hábitos y creencias a las que estamos habituados.

El conflicto surge cuando lo que queremos entra en contradicción con las ideas preconcebidas de nuestros patrones familiares. Esto es, lo que creíamos que era lo correcto ya puede no serlo, hemos aprendido a que llegado este punto tienes que seguir una creencia inculcada que hasta hace poco era tuya y ya no lo es. Por un lado, piensas que tienes que hacerlo; por otro, una parte de ti te dice que no y te sientes en una continua contradicción.

Las contradicciones nos paralizan, nos genera un gran malestar emocional. Sentirse ambivalente altera nuestro equilibrio psicológico. El desgaste que produce es de gran magnitud, sintiéndonos bloqueados y superados por esos sentimientos. Estar constantemente en la indecisión nos agota repercutiendo en nuestra autoestima y en nuestro estado anímico.



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